Blockbusters o low budget

Actualmente, existen diferentes vías de discusiones abiertas sobre las películas de alto y bajo presupuesto realizadas en Hollywood. Desafortunadamente, ninguna de ellas parece ser capaz de hacer resucitar las películas de mediano presupuesto. En otras palabras, o hacemos cine pequeño o blockbusters.

Desde el inicio de la crisis, los principales estudios en Hollywood cerraron los grifos de financiación para películas de pequeño y mediano presupuesto. Es necesario empezar a hablar de Hollywood-Wall Street-FED para entender el porque de estas decisiones. Esta información es importante para empezar a desmitificar ciertos alborotos que asustan a los pequeños y medianos cineastas e inversores. Que valga a título ilustrativo, el brazo independiente de Paramount (Paramount Vantage) cuya última película “There Will be Blood”, se produjo en 2oo7 y que vino de las manos del cineasta con tintes independiente Paul Thomas Anderson.

Qué se cuece en Hollywood lo deciden personas ajenas al cine, trabajadores de Wall Street.

De acuerdo con el analista Doug Creutz, “los grandes estudios americanos, decidieron que los blockbusters son el mejor negocio. Cuando todos deciden lo mismo empiezan los problemas”.

Los problemas a lo que se refiere son los derivados de la saturación de la oferta. Ofertas estas que carecen de narrativa cinematográfica. Aquí nos encontramos con otra variante del problema, el valor diferencial de los blockbusters. Proliferan las películas de alto presupuesto, pero el valor diferencial entre ellas es exiguo. Ya no se apuesta por la diversificación. De modo que no intentemos ser más narcisistas que Narciso. En otras palabras, esperamos ver el valor diferencial de un proyecto de película en un pitch y animamos a que los nuevos cineastas copien un sistema que ya no lo busca: el del cine únicamente por dinero.

Bruce Nash, analista y fundador del box office The Numbers, coincide con Creutz y va más allá al pronosticar que la tendencia del futuro será la reducción de blockbusters en las salas de cine. Su conclusión y la de Creutz coinciden en una sola palabra: saturación.

Steven Soderbergh es todavía más tajante con la falta de oportunidades en Hollywood al comparar los grandes estudios con “Detroit antes del rescate financiero” y asumir la dificultad para revertir esta tendencia de hacer cine solo por dinero.

Aún así conviene recordar que el cine americano representa alrededor del 20% del mercado global cinematográfico.

De ahí la importancia a considerar que las taquillas a las que tenemos acceso solo manejan las cifras de este casi 20% del cine, o afinándolo mejor, el cine Made in Hollywood. No incluyendo, por lo tanto, el nicho emergente cinematográfico que incluye las producciones realizadas en China, Rusia, India, Sudamérica, el Oriente Medio o el Este Europeo. Nichos que deben tenerse en cuenta por parte del público.

Category: Buzz

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Article by: Juba Childs