¿Cómo escribir un guión sólido y bien cimentado?

Como guionista, uno podría pensar que lo peor a lo que puede enfrentarse es a una página en blanco fruto de la falta de inspiración – o ideas -. Algo a lo que todo guionista se ha visto alguna vez sometido. Pero probablemente haya algo peor, algo que no solo afecta a la fase de creación, sino que también puede resultar un problema una vez esté acabado e intentemos venderlo. Algo como la falta de conocimiento sobre aquello que vamos a escribir puede condenarnos a tener un mal guión.

Es por eso, que la investigación y la búsqueda de información deben formar parte, casi de forma obligatoria, en nuestro proceso de escritura de cualquier guión, sea basado en hechos reales, ambientado en una época o contexto histórico, o incluso en la más ficticia de las historias, tenemos que incorporar esta fase para que puedan resultar creíbles y coherentes. Al igual que si escribiésemos un guión sobre nuestra vida, no nos conformaríamos únicamente con nuestra propia vivencia, sino que añadiríamos a nuestra investigación testimonios de conocidos y familiares, buscaríamos fotografías o vídeos de archivo para ayudar a ambientar, adaptar y contar aquello que queremos explicar. Debemos (como guionistas) conocer tan bien a nuestros personajes como a nosotros mismos, debemos tratarlos como algo con una vida propia, algo cuya personalidad y características no sea lo único importante, sino que tenga una base – tanto psicológica como histórica – que haga que lo conozcamos mejor y sea mucho más completo e interesante (aunque después no aparezca nada de eso en nuestro filme, ayudará que la construcción de la historia en base a nuestros personajes sea mucho más sólida y potente). En el caso contrario, nuestros personajes tan solo van a ser adjetivos y características en un papel. Ni emociones ni motivos, tan solo etiquetas. Y eso es lo que debemos evitar.

“Lo importante no es solo lo que vamos a contar, sino el porqué queremos contarlo.”

El propósito y la intención son lo primero que debemos tener claro a la hora de escribir nuestro guión. Sin cualquiera de las dos cosas estamos más que perdidos, pues nuestro guión carecerá de un sentido narrativo y probablemente sentimental que es primordial si queremos contar y transmitir algo con aquello que escribamos. Es por eso que debemos tener claro de dónde partimos, estructurarlo a nuestro antojo y voluntad y después completarlo con todo lo que recojamos en la fase de investigación. No hay un método establecido de cómo hacerlo, pero sí que el objetivo es el mismo para todos los guionistas. Todo lo que encontramos en la fase de investigación debe ir acorde con nuestro propósito, cada idea debe ser única y singular para poder aportar algo distinto a nuestra base. Todo suma en el proceso de investigación. Escribir un guión no es solo plasmar al papel aquello que tenemos en nuestra cabeza – por muy ordenado que parezca en ella – sino conseguir que además pueda llegar a la mente (y corazones) del público.

“Una película no es lo que pasó, sino una impresión sobre lo que pasó”.

Es de capital importancia, recordar que lo que estamos intentando escribir es un guión cinematográfico. Al igual que cuando se adapta un libro o un cómic, a la hora de escribir un guión basado en hechos históricos, el guionista puede confundir ser fiel a la (memoria) histórica con intentar abarcarlo todo. Y es que cantidad nunca ha sido sinónimo de calidad, pues por muchos datos reales que añadamos a nuestra película esta no va a ser mejor, todo lo contrario, probablemente acabemos encontrándonos la típica película histórica de tres (o más) horas de duración donde el espectador queda saturado y agotado preguntándose si está ante una película o más bien una lección de historia. El proceso de investigación no va dirigido al espectador, sino al guionista. Como mejor sea nuestra búsqueda, más claras tendremos nuestras ideas, agrupándolas en base a lo que es importante y lo que no. O mejor dicho, lo que es cinematográfico, lo que no, y en caso negativo, cómo hacerlo cinematográfico.

Escribir un guión puede durar un año, o incluso más, así que no te preocupes si el proceso de investigación acaba siendo largo, pues normalmente va acompañado al proceso de escritura. El proceso de investigación es algo así como la preproducción para los guionistas. Es una preparación, una base, unos cimientos que se establecen para que el proceso de escritura sea más sólido. Como mejor sea el primer proceso, mejor conoceremos aquello sobre lo que queramos escribir, y por lo tanto, más fluida y consistente será nuestra historia. Debemos convertirnos en expertos en la materia. Escribir un guión es casi como sacarse una carrera cuyo aprendizaje e indagación puede durar más o menos dependiendo de la magnitud de la historia, pero con el único propósito de llegar a entretener y emocionar con aquello que hemos aprendido.

El proceso de investigación no solo trata de documentarse sobre una historia, pues la vida misma también nos sirve de proceso de instrucción a la hora de escribir, pues no hay nada mejor que haber vivido algo para poder contarlo.

Más información en este vídeo en el que el guionista Dustin Lance Black explica su proceso de investigación .

Category: Herramientas

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Article by: Joan Pàmies