Consejos para llamar la atención de un agente

Basados en la experiencia de Louisa Minghella,
Media agent en la agencia Blake Friedmann Literary Agency


SEAMOS HONESTOS

Seamos honestos, nadie quiere ver algo ordinario. Incluso cuando vuelves a ver tus guilty pleasures favoritos, hay algo especial en ellos, ¿no? Se nos enseña que esos contenidos tan especiales e interesantes están reservados para aquellos profesionales con amplia experiencia y que se han curtido trabajando en las telenovelas y los dramas criminales convencionales, o para personas realmente únicas como Michaela Coel y Laurie Nunn que pueden simplemente pasar de ser desconocidos a estar en algunas de las series más reconocidas de los últimos años. Para mucha gente, su camino en la industria no pasa por ser alguien realmente especial, sino ser uno más hasta que tienen una oportunidad y consiguen destacar. Ya sea porque han escrito suficiente, o son lo suficientemente serios, o saben lo suficiente para ser reconocidos.

Llegados a este punto, muchos se encuentran con un frustrante bloqueo. Por muy bien que hayan hecho todo su trabajo y por mucho que manejan los formatos para escribir una buena trama o conjunto de personajes, se encuentran atrapados ante el obstáculo de que nadie les está prestando una atención real. Puede que lleguen a pensar que “bueno mi guión es mejor que este que ha sido producido” y “mi idea es mejor que su idea, ¿por qué tiene un agente y yo no?”; y esa es una posición realmente  horrible para cualquier guionista.

El objetivo que me propongo para hoy es hablar de cómo puedes cambiar el ángulo con el que encauzas tu trabajo, y, siempre y cuando tengas los demás conceptos básicos claros – como la elaboración de historias y el formato – puedes cambiar drásticamente tu forma de pensar y de hacer las cosas. Créeme, puedo dar fe de ello.

Sex Education (2019) creada por Laurie Nunn

Antes de hacer grandes afirmaciones que sugieren que todo el mundo debería simplemente dedicarse a un trabajo introspectivo y nunca obtener créditos de emisión hasta que su programa sea producido por Netflix y gane cada uno de los 750 Emmys, creo firmemente que tienes que hacer tus deberes y escribir a pequeña escala. Eso te permitirá ir conociendo la industria y la forma en que trabajas dentro de ella, perfeccionar tu arte y hacer contactos. De hecho, ¡no acepto clientes que no lo hayan hecho ya! Así que, cuando te doy mi consejo, quiero que lo lleves a todo lo que escribas, ya sea un encargo, una pequeña obra marginal o el proyecto con el que pasas las noches en vela (que, por cierto, ¡nadie debería impedirte escribirlo aunque la idea que se produzca esté a kilómetros distancia!).

En primer lugar, hablemos de por qué tengo esta opinión tan contundente:

Mi camino de guionista a agente

Me convertí en agente. ¡Y lectora!, no puedo enfatizarlo suficiente. Lo AMO.

Empecé en la industria a los 16 años trabajando en una oficina de casting en el centro de Londres durante las vacaciones escolares. Principalmente,  llamaba a los agentes. Ocasionalmente, tuve la suerte de leer los guiones que se presentaban que incluían grandes y estruendosas secuencias bélicas e incluso alguna que otra rebelión alienígena imaginaria. Todo bastante divertido, cosas ligeras – e insisto, seguro y profesional también.

En la escuela, escribía obras bajo una serie de seudónimos cada vez menos sutiles y las ponía en pequeñas actuaciones para un par de personas a la vez. Estaba segura de que sería guionista y directora, hasta que me di cuenta de que era una directora desastrosa porque estaba demasiado centrada en la escritura. Mientras, me saltaba mis exámenes en favor de escribir una obra para el Edinburgh Fringe con mis maletas hechas para un grado de guionista en la Tisch de Nueva York.

Louisa Minghella, Media Agent en Blake Friedmann Literary Agency

Más tarde, conseguí un trabajo en un writers room y corrí directa a por mi carrera soñada, con ojos brillantes y mi pelo recogido. Posteriormente, obtuve algunos empleos en gestión de talentos, desarrollo de documentales y producción, porque necesitaba dinero y tenía experiencia. Finalmente aterricé en Blake Friedmann como asistente en el departamento de medios. En mi cabeza era escritora, y eso era lo que pretendía hacer. Pero al mes de haber empezado, leí el guión más fantástico, divertido y especial que jamás había leído, y fue entonces cuando supe cuál era mi vocación. Mi familia siempre bromeó con que podría ser crítica de cine, porque cada vez que nos sentábamos a ver una película o una serie, esperaba a que salieran los créditos y daba exhaustivas notas sobre la narración, el guión, etc. Así que, tras unas semanas de empezar en “Este es un gran trabajo para prepararme y convertirme en escritora”, me convertí en agente. ¡Y lectora!, no puedo enfatizarlo suficiente. Lo AMO.

Puede que os parezca extraño que describa este trabajo como una vocación, pero cualquier agente os dirá que no puede imaginarlo de otra manera. Existe esta suposición de que los agentes somos unos babosos desapasionados que únicamente pensamos en conseguir algunos trabajos para nuestros clientes es poco más que una diversión y dinero fácil para nosotros; pero nunca he conocido a un agente que piense de esa manera. Editamos guiones, trabajamos nuevas ideas, nos entusiasmamos, nutrimos el talento, nos aseguramos que toméis las decisiones correctas. Somos como una versión profesional de ese amigo que te ayuda a enamorarte.

Desde que empecé como agente, he ido construyendo una hermosa, especial y radiante lista llena de escritores maravillosos por los que moriría y que todavía sigo nutriendo. Si estás interesado, ¡puedes ir a mi página en el sitio web de Blake Friedmann para ver lo que busco y obtener más información sobre mí!

Básicamente, lo que estoy diciendo es que he estado por aquí un poco, he visto un pelín de lo que pasa y sé lo que hago; al menos en este sentido, sé de lo que estoy hablando.

Escribir desde lo que conoces.

Tomemos un desvío hacia la idea de lo que significa ser especial, que yo defiendo que se basa en una reformulación de la idea de escribir sobre lo que sabemos.  A lo que me refiero realmente es a conseguir relajar esa concepción rígida de lo que nos han enseñado que “funciona” e ir un paso más allá para conseguir una dinámica de trabajo que nos permita que fluyan nuevas y emocionantes ideas.

Escribir sobre lo que sabes siempre comienza a partir de la base de escribir sobre ti mismo. THE GOLDBERGS es un excelente ejemplo de esto, además de ser una gran serie. Adam F Goldberg conoce los 80, conoce a su familia, se conoce a sí mismo. Y BOOM. Escribe sobre lo que conoces. La siguiente evolución es escribir sobre uno mismo de forma ficticia. Esto quiere implica poner a un personaje que es como tú (o tiene una visión del mundo parecida a la tuya) como punto central de una historia. Es una idea bastante atractiva. La gran ventaja es que, si alguna vez te quedas atascado, simplemente tienes que preguntarte “¿qué haría yo?” y puedes seguir escribiendo.

The Golbergs, Adam F. Goldberg

Llegados a este punto, los escritores hacen una de dos cosas. Se quedan en esa posición y escriben personajes encantadores que son como ellos o se les parecen mucho (o representan el tipo de persona que desean ser), tal vez con un pequeño giro como una pasión o talento diferente. O se sumergen en una profunda investigación y creación de personajes para darse a sí mismos una nueva personalidad y escribir de lo que saben pero desde otro ángulo. Ambas son excelentes opciones. Y ambas te facilitan el proceso de escritura.

Pero, si no lo conoces…

Haz tu investigación sobre lo que la gente sobre la que escribes podría experimentar empíricamente en su día a día, cómo los sucesos podrían afectar a diferentes personas emocionalmente y cómo se podrían manifestar sus reacciones.

¿Y si quieres escribir sobre algo que no conoces? ¿Y si el mundo que has construido no te permite originar a alguien con quien te puedas relacionar o en el que no puedas sentirte identificado? Por ejemplo, en el caso de basarte en la Inglaterra de 1750 o algún planeta lejano, eso es bastante fácil. Si el contexto histórico y la construcción del mundo son un factor determinante de tu historia, puedes intentar desarrollar alguna de las opciones que comentamos anteriormente y crear en esos contextos un personaje que te sea familiar. ¿Pero qué pasa si no puedes obtener una visión real de la experiencia vivida por tus personajes, porque escribes sobre grupos o culturas marginadas, alejadas de la tuya? Odio tener que decir esto, pero ninguna de las dos técnicas funcionará.

No sugiero que a los escritores blancos no se les permita escribir personajes negros. Tampoco quiero decir que los escritores heterosexuales no pueden escribir personajes LGBTQ+. Pero no se pueden involucrar en sus diferentes mundos y experiencias lo suficiente para crear historias tridimensionales y atractivas sin un conocimiento tangible de cómo se diferencian sus experiencias. ¿La respuesta? Hay muchas. Para empezar, habla con personas de diferentes orígenes. Enriquece tus experiencias con ellos. Forma un equipo con escritores de diferentes orígenes. Únete a personas de esos mundos sobre los que estás escribiendo para que lean tu trabajo (posdata: ¡por favor, pagad a vuestros lectores de guiones!).

Y no te quedes ahí. Asiste a clases, lee. Haz tu investigación sobre lo que la gente sobre la que escribes podría experimentar en su día a día, cómo los sucesos podrían afectar a diferentes personas emocionalmente y cómo se podrían manifestar sus reacciones. Y aunque esas experiencias no son de ninguna manera monolíticas, un conocimiento tangible de diferentes visiones del mundo es primordial para que un escritor tenga la capacidad de escribir más allá de lo que sabe. Y lo más importante, la simpatía, la aceptación, la comprensión de diferentes puntos de vista del mundo es clave. Un escritor que no es tolerante puede ser visto a kilómetros de distancia.

En resumen, esa es una forma de escribir desde lo que sabes. Y armados con todas esas habilidades que hemos mencionado anteriormente acerca de ampliar tu cosmovisión, alcance y referencias, ahora consideraremos otra. Hablemos de lo que es especial de tu experiencia.

¿Qué es ser especial?

Escribe algunas de tus experiencias clave y tu perspectiva sobre ellas. Lo bueno, lo malo, lo feo. Pégalas en la pared. Vuelve a ellas cada pocos días.

Para empezar, nadie en el mundo ha tenido la misma experiencia que tú. Pueden haber crecido en un lugar diferente. Haber tenido una estructura familiar diferente. Puede que vengan de una cultura diferente. O se pueden haber enfrentado a diferentes desafíos. Incluso tu gemelo homocigoto tendrá una experiencia diferente a la tuya.

Esas cosas. Esas cosas únicas. Especiales, personales. Esas son las que te diferencian de cualquier otro escritor en el mapa. Si piensas “oye, esa experiencia es tan especial e inherente a mí”, esa experiencia va a ser una mina de oro para dar forma a tus historias. Tal vez se trata de una conversación que tuviste. Un miembro de la familia que le da sentido a la palabra. Un trauma. O incluso un momento en el que te acostaste, miraste el techo y viste algo en el mundo que no habías visto antes. Tal vez esa experiencia te hizo sentir diferente, como si estuvieras en una burbuja, o tu visión se distorsionó o te olvidaste de todas las cosas de tu alrededor y te quedaste contigo mismo aunque solo fuese por un momento. Piensa en esa experiencia. No en el suceso, sino en lo que hay dentro: la relación personal, el espacio, la perspectiva, el sentimiento, lo que lo convertía en algo diferente.

Por lo que te lanzo un ejercicio: escribe algunas de las experiencias que te han marcado y tu perspectiva sobre ellas. Lo bueno, lo malo, lo feo. Pégalas en la pared. Vuelve a ellas cada pocos días. Tacha las que crees que alguien más podría haber vivido. Rodea las que crees que nadie más podría haber tenido. Haz este ejercicio con plena  sinceridad. Sigue escribiendo más a medida que vayan llegando. Piensa en las decisiones equivocadas que has tomado. Las cosas que te emocionaron y que nadie más habrá sentido. Las relaciones únicas de las que has formado parte. Las historias que cuentas a tus amigos. Y las que solo le contarías a tu terapeuta. Cada vez que encuentres una que creas que es totalmente única para ti, date un premio y asiéntala en tu mente.

La gran Belleza, Paolo Sorrentino (2013): El mar en el techo

Por ejemplo, tal vez consolaste a un amigo y se sentaron a tu lado y secaron sus lágrimas en tu hombro, y sentisteis como si todo fuera a ir mejor de nuevo. Ahora, recuerda lo que pasó, cómo sucedió, piensa en por qué tomaron esa decisión, desde cuándo los conocías, cómo te sentías con ellos, cómo reaccionaste, cómo era la luz en la habitación. Concentra toda esa emoción en un único momento. Y finalmente, aférrate a ella.

Esto, lector, es algo muy difícil de hacer. De hecho, podría acabar destrozándote. Es un ejercicio que te hará sentir verdaderamente vulnerable y podrá hacer que temas mostrar tu trabajo a alguien nunca más. No obstante, debes hacerlo, porque tu escritura será mucho mejor después de pasar por ello.

Algo visceral y emocionalmente propio.

Ahora tienes una idea para escribir sobre algo especial  que es totalmente tuyo: no es un personaje como tú. No has recreado un mundo como en el que vives. Es una destilación emocional y visceral de ti mismo. Recrea tantas como puedas. Es posible que solo encuentres un par, o puede que acabes con cientos. Puede que sean muy similares o muy diferentes. Sea como sea, agárralas firmemente y ni se te ocurra soltarlas.

A partir de allí, intenta construir una escena. Algo que guardarás en un cajón. Con personajes sin nombre ni descripción. Simplemente toma ese sentimiento y ponlo en palabras. Deja que esas ideas te acompañen. Utiliza cualquier propuesta o ideas del pasado y observa cómo esas pequeñas partes de ti podrían ayudarlas. No hay ninguna regla universal y rápida aquí. Pero cada vez que te pierdas, recuerda desde dónde estás escribiendo.

En suma, recuerda lo que es especial en ti. Usa cualquier momento que te hayas sentido desconectado de la realidad, cualquier palabra sientas vinculada a ti e inyéctalos en tu trabajo. Asimismo, comprométete con ellos. Trata de encontrar una manera de traerlos de vuelta a lo largo de tu historia. Basa tu trabajo en momentos empíricos, sin diferenciar si la historia está establecida en tu vida o en un espacio totalmente diferente, utiliza esas experiencias de vida. De hecho, no tienes que esperar una oportunidad para hacerlo. Ve tomando notas cada vez que escribas, no importa la situación o para lo que sirva.

¿Por qué ser especial?

Cuando hablo de mis clientes casualmente, siempre me encuentro diciendo “son tan especiales“.

En pocas palabras, este es un ejercicio que debería ser una parte integral de tu proceso de escritura. De lo contrario, ¿por qué contratarte? Mucha gente puede escribir grandes diálogos, inventar grandes personajes, o inventar un divertido concepto de ciencia ficción. ¿Qué puedes hacer ? Mi recomendación, sé tú. Entiende lo que te hace único. Y la gente (te lo prometo) mientras todo lo demás esté en su lugar, responderá a eso.

Cuando abro mi email para ver los proyectos que me llegan, lo primero que busco son los que destacan. No es cosa de género, ni siquiera de estilo. Como cualquier agente, busco personas que puedan escribir ideas convencionales brillantes (como dramas criminales y telenovelas), así como personas que escriban fantasías maravillosas y de alto concepto. En mi caso, me atraen más los escritores que vienen de orígenes subrepresentados que tienen algo que decir sobre la forma en que ven el mundo. Opino que esta noción de escribir a partir de las experiencias para alimentar una historia de una manera más fundamental y emocional puede ser más fácil para las personas de orígenes marginados, porque están más acostumbrados a tomar sus experiencias y transponerlas a los medios de comunicación principales, que son principalmente blanco-hetero-masculino.

Por otra parte, también está el lujo (no es un lujo) de tener un lenguaje narrativo preexistente aunque problemático que se ha asociado con sus orígenes o experiencia, al que se puede dar la vuelta. En el caso de encontrarme con escritores que amo y pueden escribir con esta comprensión de sí mismos, me emociono mucho. Cuando hablo de mis clientes casualmente, siempre me encuentro diciendo “son tan especiales“. Eso es lo que quieres inspirar en un agente, productor, actor, espectador. Es lo que va a hacer que te recuerden. Eso es lo que hace que programas como EDUCACIÓN SEXUAL y I MAY DESTROY YOU (entre todas las grandes series que hay) sean geniales. Puede que lo notes o no, pero estos dos trabajos están empapados por la experiencia personal de la persona que los creó.

I May Destroy You (2020) creada por Michaela Coel

En conclusión,

En definitiva lectores, escritores, colegas de la industria, traten de recordar esto. ¿Dónde está lo especial? ¿Qué es especial en ustedes? En definitiva ¿qué es esa cosa que hace que tu trabajo sea imposible de escribir por cualquier otra persona? ¿Con qué de lo que estáis leyendo estáis conectando? Incluso si estáis escribiendo con la estructura más convencional que se puede encontrar, escribid usando esos bloques de papel. Llévenlo a los jabones. A las sesiones de borradores. Llévenselo a las reuniones. No olviden quiénes son y qué tienen para ofrecer. No tenéis que escribir en un formato lineal, o un género estricto, o deambular el ciclo del héroe en su orden establecido. Escribid desde el corazón. Sois libres de escribir desde vosotros mismos incluso cuando estáis escribiendo historias totalmente diferentes a las vuestras. Y no dudéis en buscar ayuda cuando necesitéis entender otras experiencias.

Lo más importante, daos el reconocimiento. Daos la oportunidad de ser especiales. Y buena suerte.

Category: IndustriaTalent

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Article by: Filmarket Hub