El Bueno, El Malo y Los Malos Cómo Hollywood ha llevado a la pantalla los conflictos bélicos del mundo occidental

Una historia siempre se puede resumir en un conflicto y el conflicto se puede materializar en un villano. Existen muchos ejemplos de películas cuyos villanos son tan o más representativos como el héroe. Incluso existen franquicias que giran alrededor de lanzarle villano tras villano al héroe.

El antagonismo no solo puede ser una figura abstracta como un protagonista enfrentando la depresión o una adicción a las drogas. El antagonismo también puede hacer una lectura socio-cultural. Si bien el cine tiene un lugar en la influencia de nuestra sociedad, también lee de ella. Ver los típicos villanos de Hollywood a lo largo de las décadas es ojear los miedos de los medios y el colectivo social.

Lo interesante a nivel de guión es ver cómo cada antagonista se presta para arquetipos distintos.

Los Nazis [1939 – …]

Hoy en día la taquilla se define por explosiones por minuto más que argumentos sociales. Pero durante la Segunda Guerra Mundial muchas producciones servían como propaganda. Una breve búsqueda en Google muestra cómo la escuela de cine alemana estaba a los pies de Hitler para vender la idea de una nación invencible. Por el otro bando, son muchas las producciones de Disney demonizando y documentando a los más pequeños sobre la implacable y sanguinaria campaña nazi.

De ahí en adelante los nazis se han vuelto el lugar común de la maldad. Son la personificación del odio, intolerancia y no necesitan justificación alguna. Son el enemigo a derrotar de los héroes alrededor del cine. Desde Indiana Jones hasta el Capitán América, siempre tendremos a esos villanos unidimensionales que simplemente son empujados por el odio.

El villano nazi es el arquetipo más flojo de villano. Sin motivaciones, sin identidad y sin justificación, está ahí solo para hacer ver mejor al héroe.

Los Rusos [1945 – 90’s]

Luego la Guerra Fría vio nacer a James Bond y los sesentas y setentas fueron la era de los villanos rusos. Las noticias de espionaje y tensiones diplomáticas se convirtieron en guiones de suspenso y conspiraciones.

Algo nuevo que trajeron los villanos rusos fue la madurez del antagonista. Todas las películas de espionaje tienen el sentimiento de un juego de ajedrez, de un tú a tú. El soldado americano pasó de enfrentarse a monstruos a jugar paso a paso sin detonar una bomba atómica.

El ejemplo más caricaturesco de esta época es el gran Ivan Drago en Rocky IV. Ivan era una máquina hecha hombre, trabajada con ciencia y el resultado del proletariado ruso. Si bien era una estrella, no era nadie, era solo el producto de su país.

Por el otro lado estaba Rocky Balboa, representando al individualismo, el trabajo duro y las oportunidades de un hijo de inmigrantes. Stallone logró trasladar el conflicto ideológico más importante del siglo XX al boxeo.

Incluso supuestos menos verosímiles como la invasión soviética en Red Dawn son muestra del imaginario del momento. Su remake fue un fracaso de taquilla. La idea ha perdido vigencia porque el dragón fue derrotado. Pero el villano soviético es un enemigo a la altura del héroe, solo que del otro lado de la frontera.

Es una señal de madurez cuando un guión muestra a un antagonista simétrico al héroe. Si la supervivencia es lo que caracteriza a las historias de la Segunda Guerra Mundial, la competencia caracteriza a la Guerra Fría. La ambición a veces genera más dinamismo que la voluntad humana.

Extremistas Musulmanes [1990 – …]

Ya con la Guerra de Irak y el 11 de septiembre los conflictos bélicos cinematográficos ganaron octanaje. Comenzaron a explorar el choque cultural entre el Occidente y el Medio Oriente. Existen casos puntuales donde las películas han sido esfuerzos de reclutamiento del ejército de Estados Unidos. Tal fue el caso de Acto de Valor, una película protagonizada por oficiales activos de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

Existen pocas películas que utilicen este antagonismo sin justificarlo. Las circunstancias y matices propios de los temas religiosos colorean toda la tensión y el conflicto.

Pero por más filosóficos y contemplativos que queramos ser, el terrorismo es el malo de turno. American Sniper, Zero Dark Thirty y The Hurt Locker son 3 ejemplos de películas que van de exactamente lo mismo que podemos decir que va Rocky IV: choque con lo desconocido.

Las Próximas Batallas

Pocas películas tratan de retratar a los nazis como otra cosa que no sean monstruos o a los soviéticos como algo que no sea un hormiguero sin conciencia. Gracias a la diversidad cultural y la globalización, esto ha cambiado. Es imposible dibujar al enemigo como algo que no venga de adentro de cada uno de nosotros como sociedad.

Cada guerra tiene más de un bando y de cada lado hay seres humanos. No es que hoy en día es más fácil caer en xenofobia y racismo al escribir una historia, es que hoy en día somos una sociedad plural. Todos somos iguales. Y es ahí donde se construyen grandes villanos: cuando el héroe descubre que no es tan diferente de aquello a lo que se enfrenta.

En pocas palabras: es difícil no convertirse en un antihéroe y ser el propio villano. Todas estas películas se hacen preguntas que giran alrededor de descubrir si alguien tiene realmente la razón.

  • ¿Por qué estoy aquí?
  • ¿Soy yo el problema?
  • ¿Vale la pena?

En el pasado los héroes se medían contra sus debilidades, pero la historia nos ha enseñado a medirlos contra sus propias creencias. La forma en la que un pueblo percibe una guerra no es muy diferente de la que nuestra audiencia percibirá la historia de nuestros personajes. Es tu responsabilidad hacerlos entender de qué lado tienen que estar, y por qué.

Category: Buzz

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Article by: Cristian Caroli