El cine Dogma La realidad llevada a la pantalla

En pleno apogeo del cine comercial y arranque de los efectos digitales, tuve conocimiento por primera vez del cine DOGMA a finales de los años 90. ¿Qué era eso de cine Dogma? Mostrar la realidad conforme aparece en pantalla, sin artificios y con escenarios reales me parecía de locos. ¿Cine amateur? ¿Experimental? ¿Low cost?

Entre la búsqueda apareció un nombre, Lars Von Trier. Entre su escasa filmografía en aquella época que era visible destacaba, Dancer in the Dark (2000). Luego investigando me di cuenta que ese film no se consideraba cine Dogma.

Mi cerebro colapsó de golpe. Estaba acostumbrado a las grandes bandas sonoras, escenas de acción, planos imposibles, vestuarios de ficción y personajes carismáticos.

El cine Dogma fue un movimiento fílmico vanguardista, iniciado en 1995 por los directores daneses Lars von Trier y Thomas Vinterberg, quienes crearon el Manifiesto del Dogma 95 y el Voto de Castidad. A continuación se muestra el decálogo de este movimiento cinematográfico:

 

  • Los rodajes tienen que llevarse a cabo en locaciones reales. No se puede decorar ni crear un “set”. Si un artículo u objeto es necesario para el desarrollo de la historia, se debe buscar una locación donde estén los objetos necesarios.
  • El sonido no puede mezclarse separadamente de las imágenes o viceversa (no debe usarse música, a menos que se grabe en el mismo lugar donde la escena se está rodando).
  • Se rodará cámara en mano. Se permite cualquier movimiento o inmovilidad debido a la mano. (La película no debe estar donde esté la cámara; al contrario, el rodaje debe ocurrir donde se dé la película).
  • La película tiene que ser a color. No se permite ninguna luz especial ni artificial (si la luz no alcanza para rodar una determinada escena, la escena debe eliminarse o, en rigor, se le puede enchufar un foco simple a la cámara).
  • Se prohíben cualquier efecto óptico y los filtros.
  • La película no puede tener una acción o desarrollo superficial (no pueden mostrarse armas ni pueden ocurrir crímenes en la historia).
  • Se prohíbe la alienación temporal o espacial. (Esto es para corroborar que la película tiene lugar aquí y ahora.)
  • No se aceptan películas de género.
  • El formato de la película debe ser el Académico de 35mm (1:1.85).
  • El nombre del director no debe aparecer en los títulos de crédito

 

Estas normas y el movimiento Dogma se redactaron para dar un toque de atención a la actual industria cinematográfica en 1995. Von Trier y Vintenberg dieron una conferencia de prensa anunciando a bombo y platillo la nueva corriente artística. Pronto comenzaron a llegar los resultados de los primeros films rodados al estilo “Dogma”.

Celebración (1998) de Thomas Vintenberg muestra la historia de  una familia que en plena fiesta de celebración del sexagésimo cumpleaños del padre, el mayor de sus hijos, revela, al brindar en la cena en su honor en un hotel propiedad de la familia, las verdades que permanecieron ocultas durante muchos años.

FilmLab - El cine dogma

El film está considerado como la primera obra del movimiento Dogma y le seguirían otras muchas de directores como Lars Von Trier, Jean-Marc Barr, Harmony Korine, Lone Scherfig, Kristian Levring y Soren Kragh-Jacobsen. Tras varias entrevistas Von Trier y el propio Vintenberg confesaron que “modificaron” sus películas de alguna forma para que se adaptaran al rodaje. Habían roto el voto de castidad del cine Dogma.

El uso de música preparada, ocultar alguna ventana o usar útiles de rodaje que no se encontraban dentro de la localización, hicieron a estos cineastas que nadie les tomara en serio, al menos dentro del movimiento Dogma. Con tanto recelo por el purismo, otorgaban diploma a la película y director que cumpliese el decálogo, pero todo llegó a su fin en 2005.

El movimiento, más que una crítica al sistema, fue una pataleta intelectual algo tramposa por parte de cineastas europeos. Ese snobismo cayó en desuso y el razonamiento iluminó a los cineastas. Está bien prescindir de efectos y envoltorios para suplir deficiencias en el guion o los personajes, pero al fin y al cabo, el cine está para contar historias increíbles bajo una óptica creíble.

Quizás, el Dogma no es más que llevar al cine a su mínima expresión. Los personajes y sus interpretaciones son el hilo fundamental para la narración hacia el espectador. La austeridad la planteó, otra vez, Lars Von Trier con Dogville (2003) en forma de escenario imaginario donde Nicole Kidman intenta huir de unos gangsters y se refugia en este pueblo casi fantasmal.

FilmLab - El cine Dogma

Pero sigue incumpliendo el decálogo por muy vanguardista que se vea en pantalla. Lo más cercano al Dogma sea quizás el teatro clásico. Un monólogo o pocos actores/actrices sobre el escenario con decorado mínimo. Todo se centra en la historia.

 

¿Cine Dogma español?

Juan Pinzás (Vigo, 1955), llegó a realizar tres películas que obtuvieron el deseado diploma: Érase otra vez (2000), Días de boda (2002) y El desenlace (2005). Después de muchas trabas por fin el jurado que repartía diplomas Dogma le concedió el honor por haber rodado esas tres películas tan vanguardistas. Seguramente más puras que la de los propios fundadores del movimiento.

En 2005 el movimiento se comercializó de tal forma que desvirtuó la idea original. Muchos cineastas querían su título Dogma para presumir de Snob del cine y pedían para cortometrajes, documentales, monólogos y hasta performances. Con un total de 35 películas “confirmadas” con el sello Dogma, el movimiento cesó a finales de ese año.

Actualmente no se hace nada parecido, exceptuando cine experimental o de guerrilla para concursos de cortometrajes. Lo más afín es la película Birdman (2014) dirigida por Alejandro G. Iñárritu y fotografía de Emmanuel Lubezki. Este film intenta mostrar un metraje de un solo plano secuencia donde el punto neurálgico es un teatro y sus actores.

El film es espectacular y tiene muchas escenas de planos secuencias asombrosos como este de Times Square, pero ojo, no te lleves a engaño. Iñárritu es un genio y sabe como colarnos hasta casi 35 cortes en Birdman, pero aún así sigue siendo una película digna de estudio en todos sus departamentos.

Pase lo que pase o escribas lo que escribas, céntrate en los diálogos, escenarios y creación de personajes. La verdad ya saldrá por si sola de parte de los actores/actrices. El Dogma no ha muerto, pero no es la biblia verdadera del cine.

Category: HerramientasIndustria

Tags:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *