Entrevista a David Pulido, guionista de Tarde para la ira

David Pulido (Madrid, 1976) se coronó el año pasado con el guión de su primer largometraje, Tarde para la ira, coescrito junto al actor y director Raúl Arévalo.

Psicólogo de profesión y vocación, le cuesta llamarse a sí mismo guionista, a pesar de que las estatuillas de la estantería de su comedor dicen lo contrario: Goya al mejor Guión Original, Premio Feroz al Mejor Guión y Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al Guión Original, entre otros muchos reconocimientos.

A escasos días de que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España celebre la 32ª edición de los premios Goya y se ponga punto y final a la temporada de premios, en Filmarket Hub entrevistamos a David Pulido para conocer a fondo su trabajo como guionista y su experiencia alrededor de su exitosa primera película: origen de la idea, técnicas y métodos de escritura, búsqueda de producción… Un punto de vista interesante e inspirador para cualquier guionista.

 

¿Qué formación tienes como guionista?

He estudiado guión en La Factoría del Guión de Madrid. Además, desde siempre he sido un apasionado de la lectura de blogs de guionistas, análisis de textos, guiones… Todo de forma autodidacta.

Soy psicólogo de profesión, labor que me encanta, considero principal y no quiero abandonar. Me interesé por el mundo del guión como una salida a mi inquietud y gusto por el cine, pero sin ninguna intención más allá de profundizar en el sector.

Considero vital tener formación específica, pero también es cierto que se puede llegar a transmitir y contar historias a través de otros medios. En ocasiones es bueno salir del círculo cerrado tan académico, para evitar caer en vicios o maneras demasiado técnicas.

Lo mejor de los cursos de guión no es tanto la formación específica como la posibilidad de exponerte a leer tus trabajos en público, de enfrentarte al folio en blanco, escribir y cumplir plazos. Sobre todo, la posibilidad de ver cómo le llegan a los demás las ideas que uno tiene en la cabeza.

Además, creo que “El Guión” de Robert McKee es la biblia de todo guionista.

 

¿Qué otros trabajos habías realizado antes de Tarde para la Ira?

En mi caso se trata del primer y único guión que había escrito. En el caso de Raúl Arévalo, había escrito previamente un cortometraje.

 

¿Cómo surgió el proyecto de Tarde para la Ira?

Conocí a Raúl en el año 2007, por amigos en común. En el primer encuentro se interesó por mi trabajo como psicólogo y me hizo alguna consulta para aplicarla a algunos borradores que tenía. Después de vernos unas pocas veces, me planteó que estaba escribiendo algo y si estaba interesado en coescribirlo con él.

Inicialmente no lo hicimos con ninguna pretensión: podía tratarse de un corto, un largo o un simple ejercicio de creatividad. Coincidió en el tiempo con mi curso de guión, pero ambos lo veíamos como una excusa para hablar de cine e intercambiar ideas. En esa fase previa pude empezar a poner en práctica y aplicar los conceptos que iba aprendiendo en el curso, aunque nosotros avanzábamos a otro ritmo.

 

¿Cuál era la premisa inicial de Tarde para la Ira?

Raúl tenía muy clara desde el principio la idea, que pese a los muchos cambios que fue experimentando la historia, se mantuvo: qué haría una persona corriente si se encontrase cara a cara con las personas que le destrozaron la vida.

El primer borrador del texto, apenas cuatro folios, ya incluía algunos de los conceptos que poco a poco fuimos desarrollando y también se mantuvieron: dos protagonistas masculinos, un personaje secundario femenino que hace de vehículo narrativo entre ambos y una “ejecución” de otras personas. La estructura general de la película, incluso ambientes y los actores que teníamos en mente, también estaban casi desde el principio.

 

¿Cómo fue el proceso de coescritura? Técnicas, reuniones…

Raúl y yo escribimos con plantilla formateada de Word, sin programas específicos de guión.

Por un lado, nos reuníamos cada cierto tiempo: quedábamos para debatir, compartir ideas, aclarar conceptos… Pero eso solo no funcionaba. Nosotros necesitábamos escribir cada uno en su casa e ir intercambiando los textos para ir corrigiéndolos, hasta que nos atascábamos y volvíamos a reunirnos.

Trabajamos sin calendario, sin agendas, sin fechas concretas. Escribiendo solo probablemente sí sea necesario establecer unos plazos y un método, pero nosotros tirábamos el uno del otro.

Hemos intercambiado incontables emails y notas de audio, que resultan muy útiles para conocer las impresiones del uno y del otro sin interferencias, obligándonos a escucharnos.

Es posible que no sea lo más práctico ni lo más estratégico, pero es lo que nos funcionó.

David Pulido y Raúl Arévalo

 

¿Qué elementos fueron variando durante la escritura y conllevaron más trabajo?

Durante la escritura fuimos variando algunas ideas. Al principio nos decantábamos por una película un poco más efectista, para luego apostar por algo más natural, más orgánico.

Trabajamos mucho también la información que el espectador iba conociendo. Ir dando detalles e ideas poco a poco, de forma progresiva hasta desvelar la trama real, recompensa al espectador audaz que “se lo ve venir”, pero también atrae y mantiene el interés del que se deja sorprender. Hacerlo de forma escalonada funcionaba muy bien: por un lado, evitamos que el espectador se sintiese “engañado” por las intenciones y motivaciones del protagonista y al mismo tiempo nos permitía ir introduciendo elementos de violencia y tensión.

En un principio la película estaba ambientada en los años 90, pero el estilo de producción no lo permitía.

Y sobre todo, lo que más trabajo implicó fueron los diálogos. Encontrar el lenguaje y el tono adecuado, que resultase verosímil y no excesivamente explícito.

 

¿Cómo empezasteis a buscar salida al guión?

Desde que empezamos a escribir hasta que tuvimos una primera versión para presentar a productoras tardamos aproximadamente dos años.

Inicialmente acudimos a las productoras que trabajaban con Raúl y sabían que él estaba escribiendo la que se pretendía su primera película. Eso nos abrió muchas puertas.

Sin embargo, coincidió en el tiempo con un momento difícil: por un lado, la crisis económica que afectó notablemente al cine español; por otro lado, la película no respondía al estilo y género que se buscaba en aquella época, cuando triunfaban comedias o películas de tono más amable. Recibimos muchas negativas o sugerencias de cambiar sustancialmente el estilo: más acción, personajes más jóvenes…

Pasaba mucho tiempo entre reunión y reunión, momento que aprovechábamos para reescribir o revisar el texto. Estuvimos así alrededor de cinco años y escribimos 10 versiones.

En 2013 Daniel Sánchez Arévalo y David Serrano nos dieron un impulso importante de confianza después de leer el guión, hasta que Raúl trabajó en La vida inesperada (Jorge Torregrossa, 2014) y conoció a la productora Beatriz Bodegas.

Pasaron alrededor de otros dos años de búsqueda de financiación, pero ya con la confianza y la intención de que la película saliese adelante de la mano de Beatriz y de La Canica Films.

 

Nueve años desde que empezasteis a escribir hasta el estreno de la película. Puede ser desalentador para un guionista…

Es verdad que es mucho tiempo, pero también explica que el guión estuviese tan trabajado y funcionase.

Nosotros tuvimos la suerte y el lujo de no depender económicamente de ello (Raúl tiene su carrera como actor y yo como psicólogo), lo que nos permitió madurar el proyecto, esperar a poder hacerlo como queríamos. Si la película hubiese encontrado salida pronto, habría sido mucho peor, porque durante todos esos años no estuvo metida en un cajón, sino que fue creciendo con nosotros.

Para un guionista que lleve mucho tiempo con un proyecto esto debe ser una oportunidad para mejorarlo.

Fotograma de Tarde para la ira

 

¿Cómo fue tu participación en la producción de la película?

La Canica Films nos permitió llevarla a la práctica de forma tan respetuosa que sabíamos que nuestra idea no corría peligro.

Raúl, como director, tenía hasta el último plano en mente, pero aún así me consultaba algunas cuestiones. Sí que es verdad que, en última instancia, aquello que había quedado un poco más en el aire, acababa decidido por su criterio. Yo soy muy académico, de seguir estructuras, de manual. Raúl es más pasional y emocional, instintivo. Pero precisamente esa necesidad de intentar “convencerle” de mi criterio hacía que todo estuviese más trabajado.

Lo que sí pude hacer fue asistir al rodaje. No es algo habitual que el guionista pueda acudir a los días de grabación, pero por mi amistad personal con Raúl y por el trato que La Canica Films da a los guionistas, siempre tuve un sitio preferente: asistí a festivales, he presentado la película… He tenido mucha suerte.

Sí que es verdad y no es un mito que los rodajes son, en general, aburridos. Son muchas horas, muchas repeticiones. Pero fue una experiencia increíble, porque además el rodaje salió perfecto, sin complicaciones.

En la parte más dura de todo el proceso, que fue el montaje (la película se grabó en celuloide y se reveló en Rumanía), participé al final, que supuso también algún cambio y reescritura.

 

¿En qué trabajas ahora? ¿El éxito de Tarde para la ira te ha supuesto encargos o puertas abiertas?

Estamos escribiendo nuestro segundo guión. Otra película realista, con personajes corrientes en ambientes poco corrientes. Esta vez con uno de los personajes principales femenino. Y nuestro método de trabajo está siendo el mismo.

Sí nos han ofrecido proyectos. A mí se me han abierto todas las puertas, algo un poco injusto porque la película es igual de buena o mala con premios o sin ellos. Nos han ofrecido anuncios, televisión, adaptar ideas…

Actualmente, me han ofrecido escribir mi primera novela, que será de género fantástico.

 

Te quedan apenas unas horas como vigente ganador del Goya a Mejor Guión Original…

Este año hay una calidad enorme en los trabajos nominados, especialmente Verano 1993 (Clara Simón, 2017). Un guión maravilloso, visto como espectador, como guionista y como psicólogo.

Éste es el año de la diversidad, con nominaciones de películas de distinto género, en distinta lengua… Un buen año.

Guión de tarde para la ira
Guión de Tarde para la ira. Fotografía de David Pulido
  • El guión de Tarde para la Ira está disponible, editado por OCHO Y MEDIO dentro del proyecto 70 teclas.

 


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Category: Industria

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Article by: Fermín P. Pina