Entrevista Pitchbox: José Rodríguez y Manuel Luque, creadores de “Hijos del Agobio” Selección Oficial Madrid TV Pitchbox 2017

Hablamos con los creadores del proyecto de serie Hijos del Agobio, una historia que se adentra en el submundo del narcotráfico y cómo éste afecta a los habitantes de los barrios más marginales de las ciudades y localidades en donde se desarrollan estos hechos. José y Manuel nos cuentan por qué esta no es otra serie sobre el mundo de la droga, y como creen que ha llegado el momento de que en España dejemos de imitar a las series yankees y empecemos a creer en nuestro propio material, del cual hay, y mucho.

Breve Sinopsis:

Entre los años 2004 y 2013, el número de detenidos por tráfico de drogas en nuestro país sufrió un aumento de más del 60%, produciéndose 1/3 de las detenciones en Andalucía. Las mayores incautaciones de hachís en 2013 supusieron en torno al 86% del territorio nacional, convirtiendo el sur de España en la mayor entrada de droga en Europa. Detrás de estas cifras se esconden empresarios, traficantes, sicarios, policías, inmigrantes, víctimas de los narcóticos o desempleados. Entre ellos se producirá una guerra sin cuartel motivada por el dinero de la droga, la corrupción inmobiliaria y el control de las calles, en las cuales los ciudadanos se convierten en víctimas diarias de este choque entre distintas fuerzas inamovibles.

FMH: Queremos saber un poco más de vuestra trayectoria, ¿por qué elegisteis esta profesión? ¿Dónde estudiasteis? ¿Dónde empezasteis vuestra carrera?

J.R: Yo siempre quise escribir, desde pequeño. Ya en el colegio hacía cortos (horriblemente malos) sobre gangsters, que fue el primer género que me atrajo junto al western y que, hoy en día, es una pasión que mantengo. Estudié Comunicación Audiovisual pensando que era lo más parecido a cine, dentro de las carreras normales. Duré un año. Me puse a estudiar Dirección, guión y Producción Cinematográfica en la Escuela de Cine Internacional de Barcelona y, la verdad, me decepcionó bastante. Esperaba otra cosa. Aun así, me gradué. Aprendí más sobre la escritura y la dirección viendo películas que en una escuela de cine. Mi carrera, si se le puede llamar así, empezó escribiendo por mi cuenta. Después de los cortos vinieron los relatos. Tras eso, guiones de largos que sabía que nadie me iba a comprar. Y así fui probando todos los palos de la escritura: ficción, documental, cine, televisión, etc. Con ningún otro fin más que el probarme a mí mismo y, básicamente, por diversión.

M.L: Lo cierto es que nunca me ha gustado mucho hacer nada ni tenía aspiraciones laborales como la gran parte de gente que conozco, así que simplemente pensé que me gustaba ver pelis y escribir cosas y estudié audiovisuales (spoiler: no vale para absolutamente nada) como tantos otros. Y luego, te metes en rodajes de pelis pequeñas, vas subiendo, alguna americana que viene a Sevilla, pero eran cosas técnicas que no me motivaban. Así que tras ganarme un dinero montando otros proyectos me di cuenta de que lo que realmente me gustaba es escribir, y a eso dedico el tiempo libre que me deja mi trabajo de señor serio.

FMH: ¿Qué otros trabajos habéis hecho? ¿Nos podéis hablar o enseñar algo de vuestro trabajo más destacado hasta la fecha?

J.R: Llevo dos años y pico escribiendo una novela sobre una familia de sheriffs y narcos en la frontera méxico-americana desde 1900 hasta nuestros días. Entre lo engorrosa que es la documentación y lo ambicioso del tema, veremos cuándo ve la luz. Como dije antes, tengo varios largos escritos cogiendo polvo en un cajón y, además, estamos ultimando otro proyecto de serie sobre un tema realmente especial y polémico, que nunca ha sido tratado en nuestro país, y que esperamos poder presentar en el Madrid TV Pitchbox de este año. Fuera de la escritura, a un paso de graduarme como psicólogo, aspecto que me ayudará a escribir mejores personajes. O eso espero.

M.L: Pues yo tengo un cajón lleno de proyectos inacabados porque soy un culo inquieto y siempre me meto con algo nuevo. Eso sí, hay dos proyectos que me da más coraje no tenerlos completos: el primero es una obra homenaje al cine y a las novelas de aventuras sobre un anarquista inglés del siglo XIX que huye de Reino Unido tras poner una bomba y se planta en mitad de la India e inicia una revuelta contra uno de los gobernadores locales. Si algún día llego a algo y me siento en un pitch con la BBC será lo primero que les intente colar. El otro es una historia de bandoleros que no deja de ser un western – thriller en Sierra Morena con influencias de Furia de Fritz Lang. ¡Me encantaría coger a Antonio de la Torre y ponerlo de cacique cabrón en la España del siglo XIX!

FMH: Habladnos del proyecto Hijos del Agobio. ¿Cómo surge la historia? ¿De qué va?

M.L: Tras conocer a gente en Zahara de los Atunes, allá por 2011, que tenían a los hijos en la cárcel en Marruecos, empezaron a señalar a gente en el bar en el que estábamos, diciendo “y el hijo de ese también, y el de ese…”. Así que, como siempre habíamos pensado que vivimos en un sitio donde nunca pasa nada, nos dedicamos a investigar y vimos todo lo que se movía allí, ya sea por los gitanos de las Tres Mil en Sevilla, la ‘Ndrangheta en la costa de Cádiz o los rusos que blanquean millonadas comprando pisos en la Costa del Sol. Así que, tras mucho investigar, decidimos que el drama no estaba solo en lo atractivo que es el mundo criminal a nivel ficción, sino también en cómo se refleja eso en los barrios más pobres de nuestra ciudad, de cómo esos vecinos no pueden salir a la calle a comprar el pan porque tienen yonkis tirados en el descansillo de la escalera.

Mi novia es calabresa y un día me enseñó cómo es el día a día de los mafiosi allí; es algo aceptado y la gente no lo cuestiona, pues es el pan de cada día. Y es que eso es lo realmente peligroso, el asumirlo como normal, que es también lo que nos pasa con la corrupción. Y esa idea nos pareció especialmente potente y triste, puesto que nosotros también estamos cada vez más aceptando que esto pasa en nuestra ciudad porque sucede en barrios marginales, a la escoria, y los ciudadanos de bien no tenemos que preocuparnos. Irónicamente, como nos dijo el jefe de policía de Sevilla, el barrio en el que más cocaína se vende de Sevilla es el barrio más pijo y conservador de la ciudad, pero no pagamos sus efectos porque eso se lo comen en Los Pajaritos. Por tanto, lo que comenzó siendo un thriller sobre tráfico de drogas terminó con un grandísimo componente de carga social.

FMH: Me parece muy interesante, y más en los tiempos que corren, retratar una parte de la sociedad que normalmente no se plasma (al menos en España), como es el mundo de la droga en Andalucía. ¿Cómo fue el proceso de creación de una serie así?

J.R: jodido. Sin recursos y compaginándolo con estudios y/o trabajo, fue un proceso largo y complejo. Comenzamos lanzándonos ideas a la cara una detrás de otra hasta que los personajes, tramas y escenarios empezaron a surgir y definirse. La mayor parte de este proceso creativo tuvo lugar en parques, cafeterías o dando largos paseos, con interminables charlas sobre nuestros referentes y por qué nunca se había hecho algo así en España, con el tremendo potencial que hay (la respuesta es sencilla: no se invierte en desarrollo). Hubo mucho trabajo de investigación, entrevistas y búsqueda de historias reales detrás de ello. También revisamos como locos nuestras series preferidas y, concretamente, pilotos, que era lo que los productores iban a leer principalmente. The Wire, The Sopranos, The Shield, Mad Men, Breaking Bad, Boardwalk Empire, Deadwood, Justified. Pierdo la cuenta de todo lo que hemos tenido que ver y analizar para tratar de mejorar nuestro proyecto.

FMH: ¿Cuánto tiempo lleváis trabajando en este proyecto?

J.R: Desde que empezamos a desarrollarlo hasta el proceso de venta y demás, unos cinco años.

FMH: ¿En qué punto se encuentra actualmente? ¿Qué es lo que necesita para poder desarrollarlo?

J.R: Como dije anteriormente, estamos centrados en terminar el nuevo proyecto que tenemos entre manos, por lo que Hijos del agobio se encuentra actualmente esperando su momento, en manos de algunas productoras que necesitan tiempo para estudiar la propuesta.

En cuanto a lo que necesitamos, es sencillo: que confíen en nosotros. La gente se suele quejar de que siempre son los mismos los elegidos para tal y cual proyecto, y tienen razón. Cuesta mucho apostar por sangre nueva, porque las cadenas creen que el público ve una serie o una película por el director, y eso es así en contadas ocasiones. Almodóvar y poco más.

Hemos estado muchas veces a punto de firmar con productoras que, al ver que no teníamos el respaldo de nadie más que nosotros mismos, han decidido esperar a que alguien más se sumara al barco. Eso ha sido una constante. Mucha gente interesada, muchos elogios a la historia, los personajes, los diálogos, pero nadie quiere dar el primer paso porque no tenemos “padrino”. Aparte de que todos coincidían en que la historia era muy salvaje y que, probablemente, la gente no estaba preparada para algo así.

Igualmente, tenemos directores y actores/actrices de renombre interesados en nuestro proyecto, esperando a que algún día obtenga luz verde para sumarse.

FMH: ¿Qué buscáis explorar o qué queréis enseñar con esta serie?

M.L: Pues, sinceramente, hablar un poco de la Sevilla que conocemos en los tiempos que corren y de cómo la crisis económica ha afectado a una zona ya de por sí bastante pobre. Soy un enamorado de mi ciudad pero al mismo tiempo me duele la decadencia perpetua en la que vive, anclada en las mismas cosas de siempre, como la Semana Santa y la Feria, y que es incapaz de ofrecer a sus jóvenes un proyecto de vida serio, y que hace que muchos de ellos tengan que buscarse las habichuelas donde uno generalmente no se aventura. Vamos, mostrar toda la mierda que hay cuando levantas la Giralda. Y oye, hablar un poco de la sociedad española en general, de cómo los negocios legales y los empresarios se vinculan con el dinero del crimen, cómo los políticos hacen la vista gorda, del capitalismo voraz que devora todo… vamos, como dijo Saviano, España es la puerta de la droga en Europa y todo debido al compadre de los políticos con los narcos. Vamos, ¡que en el sur de España no se disuelven ayuntamientos por asociación criminal como en el sur de Italia porque nos da un poco igual!

FMH: ¿Qué es lo que más destacaríais del proyecto?

J.R: Que no es una serie sobre el tráfico de drogas sin más, como hay quinientas actualmente (pero no cuando empezamos a escribir…).

A nosotros nos interesa el drama de unos personajes atrapados en un mundo que creen conocer, pero que cada día les engulle un poco más. Un poco como los personajes de las películas de John Huston o Sam Peckinpah. Podían sacar la cabeza un poco, pero tenían la palabra tragedia escrita en la frente.

Aquí es igual. Además, no nos interesa tanto la producción, venta o consumo de drogas, que creemos que se ha tratado más y mejor en otras series (Gomorra, The Wire), sino cómo repercute esto en la gente, en la ciudad, en los barrios. Nuestro punto fuerte es que contamos una realidad que, en la mayoría de los medios de comunicación y prensa, se ignora. El día a día de los vecinos de Los Pajaritos, Las Vegas o Amate. ¿Cómo le afecta a una familia de esas zonas que el portal de su casa sea un punto de venta de droga? ¿Cómo reacciona una pareja de ancianos cuando, en mitad de la noche, se produce un tiroteo por ajuste de cuentas? ¿Qué hay de los niños? ¿Las reuniones en asociaciones de vecinos que tratan de mitigar el impacto de la droga porque la policía poco puede hacer? ¿Qué hay de las promesas incumplidas de los distintos alcaldes, en cuanto a la “limpieza” del lugar?

Estos vecinos están solos, se autogestionan ellos y, en muchos casos, forman las conocidas patrullas de barrio para intentar que la cosa no se descontrole. Son muchas preguntas que van más allá del tráfico de drogas.

No omitimos los enfrentamientos entre bandas, los clanes de la droga y los empresarios que se enriquecen con ellos, pero le añadimos un componente social que creemos imprescindible para entender las consecuencias de las acciones de personajes que podemos conocer mejor, porque grandes series se han ocupado de escribir largo y tendido sobre ellos.

M.L: Su voz. Nos reunimos con una televisión y nos felicitaron por lo honesto y real que sonaba todo y por la calidad literaria de los diálogos sin perder su realismo, porque nuestros personajes hablan como nuestros amigos o vecinos, o como esa gente que hemos conocido estos años. No quisimos que un señor que se pone a ver nuestra serie sintiese que le estamos contando una historia con personajes de Wisconsin ubicada en Sevilla, que es algo que suele pasar con la ficción española de género, que parece que se avergüenza de no sonar guay si sus personajes no hablan como salidos de un guion de Tarantino.

FMH: ¿Habíais intentado moverlo antes de conocer Filmarket Hub? ¿Cómo os fue?

J.R: Antes de Filmarket Hub, ya llevábamos bastante tiempo moviéndolo. No conocíamos a nadie del sector, por lo que nos enfrentábamos a la tarea de contactar con productores, directores y actores, sin ningún tipo de apoyo. Éramos dos pesados tocándole los cojones a gente por redes sociales, correos y llamando a sitios donde habían dado alguna conferencia o similares, para que nos dieran el contacto. Poco a poco, fuimos tejiendo una red de contactos. Un periodista nos llevó a un guionista, éste a un director, éste a un productor, y así. Tuvimos reuniones con grandes cadenas y productoras, y todos ellos estaban encantados con nuestro material, pero lo consideraban demasiado arriesgado para la televisión española. Como dije antes, la mayoría de las productoras y cadenas del país aún creen que deben “proteger” al espectador de ciertas realidades, porque piensan que no van a ser capaces de soportarlo. Evidentemente, no estoy de acuerdo. Llevamos años viendo series de otros países que han traspasado todos los límites éticos y morales habidos y por haber. No creo que la sociedad española deba ser diferente. Aquí también se ven esas series, y no pasa nada. Se están dando pasos en la dirección correcta pero, por nuestra propia experiencia, y lo que hemos sacado de conversar con la gente que manda en el sector, aún queda mucho camino por delante.

Aquí va una breve anécdota de la que ahora nos reímos pero en su momento nos queríamos cortar las venas. Llegamos a un acuerdo con una productora, bastante puntera, a la que le entusiasmó el piloto y el concepto de la serie. Trabajamos en el piloto con ellos unos meses. Entregamos unas cuantas versiones hasta que todos estuvimos conformes. Bueno, pues cuando parecía que ya íbamos a firmar el contrato y tener una productora detrás para acudir a una televisión con garantías (sin una productora detrás, es imposible hacer nada), nos comunican que no tienen dinero ni para mantener el edificio. Literalmente, tuvieron que vender el edificio. Meses de trabajo tirados a la basura. Y, más que el trabajo, el tiempo invertido que no dedicamos a negociar con otras productoras. Resumiendo, que nos hemos llevado más hostias que un cura. Si seguimos escribiendo y creando contenidos es porque igual tanto golpe nos ha dejado tontos.

FMH: ¿Qué es lo que os llevó a presentarlo a Madrid TV Pitchbox?

M.L: Después de que pasara lo que José ha contado en la anterior respuesta, tuvimos el proyecto un poco en stand by hasta que un colega nos dijo que existía. Lo miramos y la verdad es que pintaba muy bien, así que nos decidimos a ir y la experiencia fue genial, un auténtico gustazo.

 


CUESTIONARIO RÁPIDO

Tres guionistas favoritos

J.R: Paul Schrader, Billy Wilder (mención especial para sus compañeros I.A.L. Diamond y Charles Brackett) y John Huston.

M.L: David Simon, George Pelecanos y John Huston.

Tres libros de guion favoritos

J.R: No me he leído un libro de guión en la vida, no creo en su valor, pero mis novelas favoritas son: 1280 almas (Jim Thompson), Cosecha roja (Dashiell Hammett) y La fiesta del chivo (Mario Vargas Llosa).

M.L: Voy a sonar tela de prepotente, pero la verdad es que no me gustan los manuales de escritura porque producen escritores cuadriculados y los guiones terminan siendo plantillas, así que, como José, diré 3 de mis libros favoritos: El intocable (John Banville), La conjura contra América (Philip Roth) y El poder del perro (Don Winslow).

Tres directores favoritos

J.R: Martin Scorsese, Akira Kurosawa y Fritz Lang.

Si me preguntas mañana, igual te digo Kubrick, Bergman y Phil Karlson.

M.L: John Ford, Fritz Lang y John Huston.

Tres películas favoritas

J.R: La trilogía de El padrino (si, incluyo la tercera) (Francis Ford Coppola, 1972), 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968) y El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962).

M.L: El hombre que pudo reinar (John Huston, 1975), Sin Perdón (Clint Eastwood, 1992) y El Señor de los Anillos (Peter Jackson,2001-2003).

Category: Talent

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Article by: Alex Barraquer