Fórmula para escribir diálogos Guía para crear conversaciones memorables

Ya tienes la premisa de tu proyecto clarísima, la biblia de personajes definida, la estructura con sus puntos de giro bien marcaditos y hasta tienes el tratamiento de tu guion. Se te ilumina la cara, lo más difícil ya lo tienes ¿verdad? Estás deseando ver cómo hablan tus personajes y cómo se relacionan entre ellos. Te pones a escribir: INT. CASA CLARA – DÍA. Todo va bien y llega el momento que esperabas, tu protagonista va a hablar. Escribes, borras, vuelves a escribir. Cuando parece que ya tienes tu primer diálogo, satisfecho, lo vuelves a leer y… te das cuenta de que es basura. De repente ya no es tan divertido escribir. Los diálogos, la historia de amor-odio jamás contada.

A la hora de escribir un diálogo, hay una serie de pautas que se repiten y que, si se logran dominar, enriquecen el guion y los personajes.

Cuando hablamos de diálogos, los dos nombres que vienen automáticamente a la cabeza son Aaron Sorkin y Quentin Tarantino. En un post anterior del blog ya hablábamos de algunas lecciones que se pueden aprender de Aaron Sorkin así que no nos detendremos demasiado a hablar de ello. Tampoco nos engañemos, para llegar a escribir diálogos como estos dos grandes maestros hace falta mucho rodaje. Como Tarantino una vez dijo “robo de todas las películas que se han hecho”. Eso es exactamente lo que vamos a hacer aquí.

A la hora de escribir un diálogo, hay una serie de pautas que se repiten y que, si se logran dominar, enriquecen el guion y los personajes. De ahí es de donde salen todas esas frases memorables de las películas o las series que más nos gustan.

Y hablando de series memorables, aprovechando el pasado estreno de El Camino: A Breaking Bad Movie, a través de una sola escena (de poco más de una página) del capítulo piloto de la serie de Vince Gilligan os mostraremos esas pautas para cocinar un buen diálogo.

Define al personaje

Igual que todo guionista que se precie, cada personaje ha de tener su propia voz. Tu personaje debe tener una voz clara, reconocible e irremplazable. Piensa en cuando te cuentan una anécdota sobre alguno de tus amigos y piensas “sólo él podría haber dicho esto”. Pues lo mismo sucede en guion.

Cada personaje ha de tener su propia voz. Tu personaje debe tener una voz clara, reconocible e irremplazable.

En esta escena del guion, queda claro quien es el traficante de drogas y quien es el profesor. Y no es porque lo verbalicen sino por cómo hablan. Pinkman (Dupree originalmente) utiliza frases como “my guy” o “Nah. Come on, man! Some straight like you, giant stick up his ass…” mientras que Walt es más conservador con su lenguaje.

La forma de hablar de un personaje dice mucho de él. Si necesitas leer el nombre de tus personajes para saber quién habla es que algo no estás haciendo bien.

NO es realista pero SÍ es verosímil

“Los diálogos no son realistas” es una crítica que muchas veces te han podido llegar a echar en cara sobre tu guion. Pero, vamos a ver… ¿acaso las películas lo son? Que un profesor y su alumno creen su propio laboratorio de drogas, desde luego, no lo es. Pero sí es verosímil. Muchas veces se confunde lo real con lo verosímil. Lo verosímil es aquello que, aunque no sea real, es creíble.

Así pues, los diálogos han de ser verosímiles y perfectos. Para que te hagas una idea, es aquello que te hubiera gustado haber dicho pero que, en el momento, no dijiste. Las conversaciones que mantenemos día a día son imperfectas porque no las pensamos demasiado y decimos lo primero que se nos pasa por la mente. Pero en los diálogos tenemos esa oportunidad de pensar bien qué decir y crear algo perfecto.

Escribir los diálogos de tu guion es un proceso excitante que puede llegar a ser mentalmente agotador. Te entran ganas de reír y de llorar en partes iguales.

La conversación entre Pinkman y Walt es absolutamente creíble e incluso alguien podría decir que es realista pero, si miras más de cerca, hay ciertas sutilezas que en una conversación normal y corriente probablemente no existirían.  Un ejemplo claro es cuando Walt dice “I am… awake”. Obviamente, es creíble pero ¿tú habrías dicho lo mismo? Probablemente, no. Te hubieras quedado en un “I’m okay” y hasta luego. Sin embargo, esta frase es mucho más perfecta y potente. No es realista pero sí es verosímil.

Contiene un objetivo y un conflicto

En cada diálogo que escribas cada personaje ha de tener un objetivo y un conflicto que le impida conseguir ese objetivo. Por grande o pequeño que ese conflicto sea siempre debe haber uno. Generalmente, alguien gana mientras otro pierde.

El objetivo general de la escena de “Breaking Bad” es comprar la caravana. El conflicto es que el dinero que le entrega Walt es mucho menos de lo que cuesta la caravana. A partir de ahí, salen diferentes objetivos para cada personaje. Walt intenta convencer a Pinkman de que negocie el precio de la caravana mientras él intenta averiguar los motivos por los cuales el profesor ha decidido crear su propio laboratorio de drogas. Aquí es Walt quien se sale con la suya convenciendo a Pinkman para comprar la caravana mientras que éste se ha de conformar con una respuesta que no acaba de entender.

Está cargado de subtexto

Los diálogos son como los chistes, si los explicas demasiado pierden su gracia. Lo interesante no es lo que dicen los personajes sino lo que no dicen. Eso es lo que le da sentido a la escena. El subtexto es lo que le da fuerza a todos los diálogos y lo que acaba creando lo que antes llamábamos frases memorables.

Volvamos a la famosa frase de “Breaking Bad” que mencionábamos antes. Walt le dice a Pinkman, “I am… awake” a lo que él confundido le contesta “What?”. El pobre no tiene ni idea de qué le está hablando Walt. Y probablemente, nuestra reacción sería la misma pero no lo es porque conocemos el contexto. A través de éste, somos capaces de ver el subtexto.

Cuando Walt dice “I am… awake” dice mucho más que eso. Acostumbrado a tener una vida mediocre y monótona ahora, por primera vez, se siente vivo. Es más, ya ni siquiera lo hace para que su familia tenga dinero una vez muera sino por él mismo. Este es el punto exacto en el que la actitud de Walt empieza a cambiar. Empieza a transformarse de pezqueñín a tiburón.

Escribir los diálogos de tu guion es un proceso excitante que puede llegar a ser mentalmente agotador. Te entran ganas de reír y de llorar en partes iguales. Pero, como sabes bien, es parte del trabajo de ser guionista. Esperamos que con estas pautas tengas una base para crear ese diálogo que haga que el lector se enamore de tus personajes y de tus escenas tanto como tú. 

Category: Herramientas

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Article by: Filmarket Hub