acortar un guión

Tu guión ya está escrito pero es muy largo. ¿Cómo acortarlo?

The End. Las palabras que todo guionista aspira a escribir en su obra, poniendo punto y final a su largometraje. Pero, ¿realmente es el final? ¡Ni mucho menos! Por delante queda un largo proceso de reescritura, que pasa muchas veces por ser capaz de sintetizar y acortar el contenido. Así que, ¿qué hacer si tu guión es demasiado largo? Vamos a ello.

Como punto de partida, es interesante concretar algunos puntos básicos del estilo y la estructura de un guión cinematográfico. En Filmbox hemos repasado la importancia de emplear el formato correcto para escribir tus obras. Además de para así hacer tu texto inteligible y accesible para los lectores profesionales (productores, sobre todo), utilizar el formato adecuado te permite mantener una estructura lógica y coherente.

Un minuto, un folio

Además, por todos es conocida la regla básica de extensión de un guión: un folio equivale a un minuto de metraje. Por supuesto, es una medida aproximada (no es lo mismo un minuto de diálogo que un minuto de acción narrativa), pero permite hacer un cálculo aproximado.

Así que, teniendo en cuenta esa extensión, el guión de un largometraje de ficción estándar suele ocupar unas 90 páginas o, lo que es lo mismo, 1 hora y media de película. Con toda la flexibilidad que tu obra necesite, por supuesto.

Tres actos

Partiendo de esas 90 páginas y contando minutos, podemos establecer, aproximadamente, dónde se encontrarán los principales puntos de giro, claves o elementos de tu obra. Tener esta referencia puede darte una idea de si, por ejemplo, te has extendido demasiado en el primer acto o has adelantado antes de tiempo el clímax.

  • Primer acto. 18-22 páginas. Concluye con el Primer Punto de Giro.
  • Segundo acto. 50 páginas.
  • Tercer acto. 20 páginas. Arranca con el Segundo Punto de Giro e incluye el Clímax.

 

¡Vamos a acortarlo! Las subtramas

Con esta referencia (insistimos, muy aproximada y general) podemos empezar a plantear por dónde empezar a meter la tijera.

Uno de los problemas que suceden de forma bastante general es el excesivo desarrollo de las subtramas. Como sabes, toda narración tiene que estar apoyada por dos o tres subtramas que nutran a la principal, pero al mismo tiempo desarrollen historias paralelas, casi siempre protagonizadas por personajes secundarios.

Es habitual encontrarse con historias en las que las subtramas tienen demasiado peso, lo que acaba desviando la atención y la importancia de lo que quieres contar de verdad, el centro de tu película.

Revisa las subtramas de tu obra. Son importantes y aumentan el interés si nutren la historia general, pero es posible que no necesites contar tantas cosas. Sé más conciso y directo.

Demasiadas cosas al principio

Uno de los principales problemas de una trama demasiado larga casi siempre puede detectarse en el principio, en el primer acto. A la hora de escribir historias, tendemos a querer contar muchas cosas muy rápido.

Que pasen demasiadas cosas al principio del relato, además de alargar inútilmente el guión, suele ser síntoma de poca preparación y documentación. Síntoma de querer afrontar la escritura demasiado pronto, sin tener claro cómo va a transcurrir la historia. Así, vale la pena dedicar tiempo a aspectos como el tratamiento, la escaleta o la misma sinopsis.

Repasa el primer acto de tu historia y comprueba si la información de las 10-12 primeras páginas es la necesaria y si no se precipitan los acontecimientos antes de tiempo. ¡Seguro que podrás recortar unas cuantas páginas!

Entra tarde, sal pronto

Seguro que has escuchado esta expresión, tan recurrente entre los guionistas. Básicamente se refiere a que cada unidad independiente de tu narración (escenas/secuencias) debe ser contada ya empezada y concluir antes del final esperado.

Con un ejemplo se ve mejor. Imagina que quieres contar cómo tus dos protagonistas planean el atraco a un banco mientras comen en un solitario bar de carretera. Entrar tarde será arrancar la escena con ellos ya sentados en la mesa, con la comida casi terminada y algunos garabatos sobre un plano del banco extendido en la mesa.  Se entenderá, ¿verdad? No será necesario que cuentes cómo llegan al bar, qué piden para comer, cómo inician la conversación… Todo eso es una elipsis que los espectadores, acostumbrados al lenguaje cinematográfico, entenderán que “ya ha sucedido”.

Del mismo modo, salir pronto consistirá en no terminar con ellos saliendo por la puerta. ¡Ya entendemos que en algún momento tendrán que salir del bar! Sin embargo, si concluyes con uno diciendo “Un momento, Paul, tengo una idea mejor”, será un final de escena perfecto. La secuencia parece no concluir, genera tensión dramática (imprescindible) y enlaza con lo que vendrá a continuación.

¿Tu guión es demasiado largo? Intenta entrar tarde y salir pronto en las escenas. Además de hacer el guión más dinámico y cohesionar tu historia, la hará más corta y directa.

 

Demasiado diálogo

Otro de los males endémicos en el mundo del guión: personajes que hablan demasiado. En el relato audiovisual es imprescindible que la acción suceda, no que los protagonistas cuenten lo que está pasando, ha pasado o pasará.

Si crees que tu guión es demasiado largo, es muy posible que una solución parta de recortar diálogos. No solamente para evitar los bustos parlantes, sino para que los acontecimientos se sucedan de forma natural y no como fruto de una conversación artificial.

Intenta enseñar y sugerir más que contar. Prueba a cambiar pedazos de historia que estén contados a través de la voz de un personaje por mostrarlos a través de acción. Además de acortar páginas de guión, seguramente le darás a tu texto mayor fluidez y dramatismo.

El tiempo y el espacio

Para terminar, uno de los problemas habituales que provoca textos demasiado largos es tratar de contar historias que suceden en grandes tiempos y espacios. Es decir, historias que transcurren durante mucho tiempo (películas históricas, protagonistas en diferentes etapas de sus vidas…) y en muchos sitios distintos (largos viajes, tramas de impacto internacional…).

Apostar por este tipo de historias no es que sea poco recomendable. Hay películas cargadas de personajes, que cubren años de acontecimientos y suceden en muchos destinos distintos que funcionan muy bien. Pero son, siempre, películas muy trabajadas y documentadas. Y, seguramente, películas que han sufrido muchos recortes y revisiones desde el texto original.

Un recurso muy bueno para acortar guión en este sentido es hacer un buen uso de las transiciones y las elipsis. Cambiar de una escena a otra de manera eficaz ayuda a dar continuidad y coherencia a la trama. Y, aunque es cierto que muchos de estos recursos suelen ser cosa del director o editor, ya durante la escritura del guión debe plantearse cómo dar los saltos de una escena a otra.

Puedes hacer transiciones a través del diálogo, superponiendo el final de una frase sobre la escena siguiente. Puedes emplear la misma música, que ayuda a dar continuidad entre momentos aparentemente distintos. Puedes plantear juegos de imagen, que se solapen de una secuencia a otra.

“Tender puentes” de una escena a otra contribuye a poder reducir texto y momentos, además de provocar mayor dramatismo e historias más dinámicas.

El mejor manual

Algunos de estos consejos y muchos más para perfeccionar tu guión puedes encontrarlos en el manual Cómo mejorar un guión, de Syd Field.

Se trata de una completa guía práctica para detectar errores y problemas en los primeros borradores de tu obra. Además de ayudarte a acortarla en caso de que sea demasiado larga, tiene ejemplos prácticos y concisos sobre cómo solucionar los problemas de estructura, trama y personajes a los que todo guionista se enfrenta en alguna ocasión.

Syd Field


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Category: Herramientas

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Article by: Fermín P. Pina