Josep Lluís Gómez, guionista todoterreno

Josep Lluís Gómez Frechilla (L’Hospitalet de Llobregat , 1976) , es licenciado en comunicación audiovisual y Máster en Escritura en Cine y TV por la UAB. Ha asistido a diversos cursos de especialización y seminarios de guión impartidos, entre otros, por Cesc Gay, Joaquín Oristrell o Piti Español. En el año 2012 consiguió ser uno de los finalistas al IX Premio de Guión Julio Alejandro de la Fundación SGAE con su guión “Alter Ego“. Este 2015, un nuevo guión, “El Síndrome de Cotard“, le ha permitido ser uno de los 16 finalistas de entre 500 candidatos al Premio Telefónica Studios, así como ganar el 2nd Filmarket Script Contest de Filmarket Hub.

A raíz de esta victoria hemos conversado con él acerca de “El Síndrome de Cotard”, su proceso creativo y de la atención que ha recibido su último guión.

¿Qué se siente al ganar un concurso de guión?

Una palmadita en la espalda que dice algo así como: “sigue escribiendo”

Explícanos, ¿cómo surgió la idea de El Síndrome de Cotard?

De un ejercicio de sinopsis de “película con elemento sobrenatural” que me mandaron hacer cuando cursaba el Máster de Guión. Al ponerme, eché mano de un recuerdo personal: buscando información sobre las posibles anomalías que detecta el triple screening en el primer trimestre de embarazo de mi primera hija, acabé confundiendo en Google “Síndrome de Edwards” con “Síndrome de Cotard”. Y ahí empezó todo.

¿Nos puedes contar de qué trata?

Edgar es un cuidador a domicilio empeñado en hacer mejorar a su nuevo paciente, un tipo mohíno e inquietante llamado Jorge, aquejado de un raro cuadro psicológico llamado Síndrome de Cotard caracterizado porque, quien lo padece, cree estar muerto. Todo se complica cuando Edgar empieza a ser testigo en la casa de sucesos extraños relacionados con la mujer e hijo de Jorge, fallecidos ambos en accidente de coche.

¿Cuánto tiempo te llevó escribir “El Síndrome de Cotard”?

La primera sinopsis, la que hice para el Máster, es del 2011, aunque, aquella primera historia no se parece casi en nada a la que ha ganado el Contest. Creo que incluso llegue a un primer borrador y cuando lo acabé pensé: ¡qué horror!… Le he dado muchas vueltas a esta historia; me ha costado más que otras, la verdad. Personalmente, creo que ha sido mi terapia personal para digerir la muerte de mi padre en el 2008. Ese doloroso trance me removió muchas cosas y me despertó sobremanera el miedo a la muerte, como le pasa a Edgar, el prota, cuando conoce a Jorge.

Cartel de "El Síndrome de Cotard"
Cartel de “El Síndrome de Cotard”

¿Cuál crees que es la clave al escribir terror/suspense?

Situarse cada segundo en la perspectiva del público, dosificar bien la información para hacerle pensar y ser muy consciente del ritmo. No creo que se trate de ir a mil por hora, pero si pienso que es vital ir pisando el acelerador. Y todo ello, sin olvidar una cierta puesta en escena, con aquellos elementos propios del género que tan bien pueden predisponer al espectador.

¿Habías escrito antes algo de este género?

Tengo un par de thrillers escritos – una TV movie y un largo, que manejan también elementos de intriga, como es obvio. Pero El Síndrome de Cotard es mi primera incursión en el “mundo de las sombras” y, si se me apuras, del terror. Aunque un terror sin truculencias, sin sangre; algo más próximo al suspense por fuera, con una historia muy triste por dentro.

¿Cuáles son tus referencias a la hora de escribir?

Mientras escribía El Síndrome de Cotard tuve muy presente “Al final de la escalera”, de Peter Medak, una peli de 1980 que aún hoy me da miedo y pena a partes iguales cuando la veo – emociones que pretendo evocar con El Síndrome de Cotard, precisamente. “Los Otros” de Alejandro Amenábar también es un referente claro.

¿Cómo es tu proceso a la hora de escribir? ¿Sigues el esquema sinopsis, escaleta, tratamiento, guión?

Siempre. Soy un poco cuadriculado. Cuando estudias guión, es lo que siempre te enseñan, así que piensas que debe funcionar. Y lo cierto es que sí funciona. Si no para tener grandes ideas, sí para estructurarlas bien. Eso sí: confieso que los tratamientos me cuestan. A veces cuando acabo la biblia de personajes, salto de la estructura al primer borrador y tiro porque me toca.

¿Tienes alguna rutina o ritual a la hora de escribir un guión?

Ponerme música instrumental de fondo. Pero sólo si la ocasión lo permite. Si no: teclado y pa’lante.

Como finalista del Filmarket Script Contest has recibido feedback del jurado. ¿Te ha ayudado a mejorar en algún aspecto la historia?

Sí; recibí un informe con algunos comentarios y recomendaciones. Con esas valoraciones y las del Jurado del Premio Telefonica Studios, hice un “medley” y versioné de nuevo el guión. De hecho, el que puede consultarse ahora en el Filmbox ya es esa nueva versión. Y las que vendrán…

Has escrito comedias y ahora te decantas por el suspense. ¿Cómo afrontaste este cambio de género? ¿Qué retos supuso para ti?

El cambio fue buscado. Quería tocar el género. Desde que acabé el Máster, he ido haciendo un pequeño “fondo” de guiones para colgar en mi web a modo de muestrario, – como si fuera un sastre con sus vestidos…;)- y poder tener material para concursos y posibles picthings. Intencionadamente, he intentado practicar géneros distintos: la comedia romántica, el thriller, el melodrama, etc. En mi caso, la diferencia más obvia al pasar de la comedia al suspense creo que estuvo en la proporción Diálogos vs. Acotaciones. Si bien en una comedia como fue Alter Ego –otro texto que también está en Filmarket Hub, por cierto, y con el que logré colarme como finalista al IX Premio Julio Alejandro- pude echar mano más de la fluidez verbal de algunos de los personajes para apuntalar la comicidad y el ritmo de las escenas, en El Síndrome de Cotard me esforcé por ser mucho más sobrio en palabras, dando más peso al planteamiento visual de las escenas y al lenguaje no verbal de los personajes.

El Síndrome de Cotard ha recibido mucha atención en los últimos meses (finalista en el concurso de guión de Movistar y mención especial en Sitges Pitchbox). ¿Has tenido algún contacto con productoras?

Menos del que quisiera…Pero sí, ya antes del Sitges Pitchbox un par de productoras se interesaron por el texto y después del evento, lo hicieron un par más. Pero esto tiene su cadencia… Sería casi un sueño colocar un spec script, porque la probabilidad matemática es bastante baja. No obstante confío que en este “devenir” a alguien le pueda interesar mi forma de escribir, y quiera encargarme desarrollar alguna historia. Mientras tanto, seguiremos intentado mover mi “Síndrome”, ¡qué duda cabe! Este mes de Noviembre estaré en otra jornada de Pitching organizada por el GAC. ¡A ver si surgen más contactos…!

Tus guiones han participado además en Filmbox. ¿Cómo ha sido esta experiencia?, ¿has recibido solicitudes de guión por parte de los productores?

Actualmente tengo tres guiones colgados en Filmbox: El Síndrome de Cotard, Alter Ego y Las chicas malas van a todas partes. Alter Ego recibió dos solicitudes ya hace algún tiempo que no fueron a más. En paralelo, contacté con más productoras fuera de Filmaket Hub y obtuve respuesta de varias pero siempre era la misma: “el guión nos gusta, pero estamos con otros proyectos”. Las Chicas Malas Van A Todas Partes, de momento, no ha interesado a nadie, aunque también fue finalista al Script Contest del año pasado. Y me da penita, porque tiene un rollo de thriller poligonero que a mí me encanta; pero claro: ¡¿qué voy a decir yo…?!

¿Crees que Filmarket Hub es una iniciativa necesaria en la industria?

Para mí, lo es. Crea esa figura abstracta del intermediario entre el guionista y los productores que me temo que no existe por estos lares. Si no conoces a nadie en el sector, Filmarket Hub puede servirte para dar a conocer tu trabajo. Una puerta que abrir donde nadie abre ni el ventanuco al perro. El problema es el de siempre: el dinero. Hay que estar dispuesto a gastarse algo en esta suerte de promoción o gastos de representación, por llamarlo de alguna manera, y claro, no siempre se puede o se quiere. Pero como iniciativa, a mí, siempre me ha parecido estupenda. Me da la sensación que los guionistas padecemos del mal de la invisibilidad y plataformas como esta pueden ayudar a contrarrestar eso. El Sitges Pitchbox, por ejemplo, fue estupendo. Sobre todo por la sesión de networking posterior. Tener allí, “en carne y hueso” a algún productor y poder acceder a ellos fue genial. Yo hice algún contacto y sólo tenía una mención especial; no había hecho pitching. Tendría que haber eventos como este cada mes…;)

¿Algún proyecto en mente para el futuro?

Estoy colaborando con un director llamado Iván Valencia en la escritura de un cortometraje cómico que parodia un infocomercial. Iván ya tiene a sus espaldas un corto de intriga llamado La Bomba en el Despacho y para el segundo le apetecía hacer algo que rozara el slapstick y, casualidades de la vida, nos encontramos a través de “Alter Ego”. En paralelo, un escritor canario llamado Adrián Sosa, ha contactado conmigo para colaborar en la adaptación de su primera novela sobre la leyenda de Artabán, el cuarto Rey Mago, una historia que yo estoy “llevándome” al terreno de las aventuras/todos los públicos, con el beneplácito de Adrián y hasta la fecha, lo que le he propuesto, le ha gustado, así que, seguimos por ahí. Y cuando pueda sacar algo de tiempo, me gustaría empezar a dialogar una historia de largo que ya tengo estructurada sobre un tipo en plena crisis de los 50 y que he titulado “El Perro”. Hay que ir preparando material nuevo para los concursos del año próximo… ¡No nos queda otra!

Category: Talent

Tags:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Article by: Filmarket Hub