La importancia del recorrido

Hace unos siete años empecé a escribir mi primer guión de largometraje y echando la vista atrás estoy muy satisfecho por haber aprendido tanto sobre cómo funciona la industria, sobre cómo plantear historias, levantar tramas o desarrollar personajes (aunque esto me sigue costando mucho). En fin, un huevo de cosas. Pero una cosa que no te enseñan, o por lo menos a mi nadie me dijo nada de esto, es el proceso de maduración de un proyecto.

Pongámonos en contexto. Hace años tuve una idea de lo que creo que puede ser una gran película. ¿Primer error que cometí? Pensar que con una idea cojonuda tengo suficiente como para que una productora se interese en mi proyecto. Todo el mundo me decía que tenía algo potente entre manos. Pero eso no basta. Eres un novato y a base de mails sin respuesta y vagos intereses te das cuenta de que tu proyecto, ese al que quieres tanto, aún está verde. Lo que importa es la ejecución pues ideas buenas tenemos todos.

Después de unos años con mi guión guardado a cal y canto en el disco duro de mi ordenador, me dio por volver a leerlo. En ese momento te das cuenta de que lo que crees que era suficiente para atraer a una productora es un pedazo de basura. Pero la idea, el big concept que sustenta tu película, sigue ahí. Menos mal. Si no tuviera ese big concept le aplicaría la eutanasia a mi proyecto ya mismo.

Y cómo veía que mi película tenía muchas posibilidades de no salir adelante, me dio por recuperar una propuesta que me hizo un amigo cuando leyó el guión por primera vez; convertirla en una novela. Algo que no había hecho nunca y que me daba muchísimo miedo porque de escribir guiones aún sé alguna cosa, pero novelas…

Pues bien, lanzarme a escribir una novela posiblemente ha sido lo mejor que le ha pasado a mi proyecto. Te obligas a escribir 300 páginas. Porque claro, tú no quieres escribir una novelita de 150 páginas, quieres algo con más peso. Me obligué a desarrollar sub-tramas, personajes secundarios, desnudar la historia y mantener el esqueleto, trabajar el contexto, hacer un research más exhaustivo, pensar en los detalles etc… Ahora estoy reescaletando. Espero que sea la última vez que lo haga. Me lo tomo con calma, paso a paso, cada pieza que coloco es una batalla que he ganado. Mi tablón es una trinchera y avanzo yarda a yarda, post-it a post-it.

¿Y por qué es bueno que siete años más tarde aún esté reescaletando? A mi entender lo es por la siguiente razón; los guiones y los proyectos necesitan un proceso de maduración. Desde que te lanzas a escribir una primera versión hasta que escribes la última hay un largo recorrido. Un revelador trayecto en el que un guión muta y desvela su verdadera naturaleza gracias a cambios que tú mismo realizas, a los análisis que te pasan (si no consigues/pagas análisis de guión, deberías) y por último, a los cambios que los productores te sugieren/imponen. Como explica Juanjo Ramírez; “Salvo en contadas ocasiones, la primera idea que tenemos no es la mejor. Lo bueno de ese proceso de maduración es que te obliga a respirar hondo y observar tu idea desde todos los ángulos posibles. Siempre se le puede sacar más jugo a esa historia que, a priori, nos parecía ya suficientemente exprimida”. Algo que secunda Natxo López; “Nos ayuda a tomar distancia y a leer nuestras propias palabras como si fueran las de otro. Eso permite juzgar de manera más ecuánime lo que funciona y lo que no, lo que sobra, lo que falta, lo que no está bien escrito… La primera idea que te lleva a escribir un proyecto es siempre un destello de claridad que nos impulsa a ponernos manos a la obra, pero luego hace falta mucho trabajo de reflexión y reescritura para poder plasmar adecuadamente la fuerza de esa primera idea”.

Un proyecto evoluciona, pasa por laboratorios, pitchings, mercados y a medida que todo eso sucede gana posibilidades de hacerse realidad algún día. Desarrollas un buen dossier de prensa, mejoras tu cartel, ruedas un teaser, se suma una productora que lo mueve.. Pero afrontémoslo, eso no pasa hasta que has reescrito varias veces tu guión. Entonces, ¿cuándo está listo un proyecto para ser realmente considerado y no simplemente para obtener feedback de desarrollo? Para Natxo “Es diferente en cada proyecto. Y a menudo no depende de uno mismo, sino de plazos que te vienen impuestos de fuera, bien por una convocatoria de algún tipo. Cuando depende de ti, es una cuestión muy personal. Por una parte, hay un momento en el que empiezas a cansarte de la idea, y puede ser una buena señal para empezar a pensar en mostrarla a otras personas y ver qué sensaciones provoca. Desde luego, cuando un guión comienza su recorrido en la industria tiene por delante todavía mucha vida en forma de revisiones y reescrituras que serán dirigidas por otros (productores, directores…). Por lo tanto, es absurdo considerar que tienes una versión de guión definitiva. El guión debe tener una buena premisa y una calidad suficiente como para que sea considerado como un buen material de trabajo, así que no hay que obsesionarse demasiado con que cada escena sea un prodigio narrativo. Lo importante es la propuesta general”. Juanjo por su parte, no lo ve enteramente claro; “Supongo que no hay una respuesta clara para eso. Personalmente creo que es algo que se decide casi con las tripas. Si el guión está bien trabajado, llega un momento en que sientes que está listo para saltar del nido. Conviene dejar que lean el guión unos pocos amigos de confianza. Si dos personas, sin ponerse de acuerdo, te señalan los mismos problemas, ahí hay un problema. Y si una sola persona resalta algo del guión que tú, en tu fuero interno, sientes que no funciona, hay que arreglar ese algo. Cuando ninguna de esas dos cosas suceda, es probable que tu guión ya pueda salir al campo de batalla”.

Reflexionando sobre este proceso de maduración ligado al recorrido del proyecto puede ser desesperante como me comentaba Juanjo. “Es como una casa recién construida no está para entrar a vivir” pero como muy bien define Natxo; “Lo importante es que forma parte del propio proceso de escritura, incluso cuando no estás escribiendo. Una idea primigenia necesita nutrirse de muchas otras pequeñas y grandes ideas que se van uniendo al concepto original y van creando el proyecto final, la estructura, el tono, las escenas… Y esas ideas vienen con el tiempo, con el trabajo, con la reflexión”.

Es por eso que cuando veo una entrevista en que se explica que decenas de productoras rechazaron el guión de un película que ha reventado la taquilla pienso que tal vez lo hicieron por alguna razón de peso, además de otras del tipo “no va con nuestra línea editorial”. Tal vez el proyecto no estaba lo suficiente maduro y aún le quedaba mucho recorrido por delante.

Category: Industria

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Article by: Marc Agues