La mayoría de las ideas creativas no llegan a realizarse

Está demostrado estadísticamente que la mayoría de las ideas creativas nunca llegan a materializarse. Son más las buenas ideas inacabadas y olvidadas que las ideas terminadas. Una triste realidad que llama aún más la atención cuando al preguntarle a los creativos responden que se debe a la tipología de la idea y no a la ejecución de la misma. Asocian el resultado de esa estadística a si la idea es una gran idea y no a cómo se consiguió desarrollar esa gran-idea.

Continuaré hablando refiriéndome a la idea como una película, así nos entenderemos mejor. Nuestros artistas y profesionales piensan que las grandes películas sí o sí siempre llegan a realizarse y eso es un error. La respuesta fácil sería cuántas veces hemos visto una película que todos sabemos que nunca debió existir. La respuesta más exacta sería que tanto los grandes proyectos como las ideas que pueda tener cualquier creativo sufren los mismos obstáculos en sus inicios, solo que unas los superan y otras no. No hay nada que me entristezca más que una buena idea encerrada en un cajón. Existen un sin fin de buenas ideas que nunca llegaron a ver la luz, otras que terminaron convirtiéndose en otras cosas y otras que eran muy malas y supieron manejárselas para llegar hasta el final. Mi lucha diaria es contra la pérdida de las oportunidades y una buena idea mal ejecutada en su desarrollo es una oportunidad perdida. Es por esto que hace dos años creé FILMARKET HUB porque sé que a mi alrededor hay cientos de buenas ideas que no saben cómo hacerse realidad.

 La respuesta nos la dio Thomas Edison hace muchos años cuando dijo: «La genialidad es un 1% de inspiración y un 99% de transpiración».

Esta frase me la descubrió una persona que admiro muchísimo y que me encantaría llamar homólogo si no fuera porque no le llego ni a la suela de sus zapatos. Scott Belskycreador de Behance, descubrió esa estadística de las ideas perdidas y a partir de entonces se dedico a desarrollar mecanismos que le permitirán a sus creativos conseguir que sus ideas se hicieran realidad.

Uno de los conceptos que más explica cada vez que da una charla es el del síndrome de idea a idea. Según él, es la razón principal del por qué la mayoría de las personas no llegan a levantar sus proyectos e incluso añade que las grandes ideas también sufren problemas para llegar a cumplirse. Lo que las diferencia es su compromiso de llegar hasta el final. Si trasladamos este pensamiento al mundo del cine nos daremos cuenta que muchísimas películas espectaculares que incluso ganaron un Oscar estuvieron durante años en un cajón. El ejemplo más claro son muchas películas que salieron del libro The Black List.

¿Qué es el síndrome de idea a idea?

Cuando a un guionista (o creativo) se le ocurre una idea sufre un golpe de inspiración que eleva sus energías y su emoción a un nivel superior y extremo. Muchos de nosotros los hemos visto, no dejan de hablar de su nuevo guión, no duermen, no comen y se lanzan sobre el ordenador a teclear ideas y escupir todo lo que se les ha ocurrido sin saber muy bien a dónde lleva todo aquello. Tengo que decir que a mi me ha pasado y creo que han sido los momentos más emocionantes y hiper que he tenido en mi vida. De echo, la sensación es muy similar a la de cuando te enamoras. Tu cerebro no deja de pensar en soluciones y formas que existen para conseguir eso que tu quieres, al chico/a, o en nuestro caso el guión de esa película. Un momento de lucidez que nos hace ver las cosas tan claras que de manera natural lo queremos compartir con el mundo entero.

Aquí es cuando se concretan las primeras reuniones, los pitchings se hacen un poco repetitivos, aparecen los emails nunca respondidos que nos llenan de incertidumbre y empiezan a ser más las puertas cerradas que las entre abiertas. El guionista ya no se siente tan emocionado y de echo el malestar y la impotencia comienzan a tomar protagonismo en este proceso de desarrollo de películas que por lo general suele ser largo y muy lento.

Los días se convierten en semanas y las semanas en meses. Las cosas no parecen tener un final, los interlocutores no cesan de pedir cambios, el guionista trabaja con menor intensidad, se distrae, se olvida de aspectos importantes, otros no le apetecen tanto… Así pues, pierde absolutamente la motivación de seguir trabajando en su idea creativa y es cuando muere la idea.

¿Qué hace?

Desecha esa idea o “la guarda en un cajón” y vuelve a tener otra nueva idea. Una nueva idea que le brinde otra vez las energías, la emoción, la fuerza de seguir creando. Que le hagan sentirse bien. Quienes tenemos experiencia gestionando talento creativo sabemos que este remedio es muy peligroso porque se repite una y otra vez lo que seguramente llevará al guionista a fallar nuevamente.

Leído así por encima parece no tener mucha importancia pero en verdad la tiene, y mucha. Como decía antes, el error está en pensar que no suceden por la tipología de la idea y no por la ejecución del desarrollo de la película. Claramente, en nuestro sector tenemos problemas para conjugar la inspiración con la gestión de la creatividad que hace que la mayoría se pierdan en el proceso de desarrollo.

El año pasado le hicieron una encuesta a un grupo considerable de creativos que iba sobre la gestión del trabajo creativo y sólo el 7% se los que respondieron se consideraban a sí mismos personas ordenadas y disciplinadas. El resto se veía a si mismos reinados por el caos, peleando constantemente por conseguir el orden y la metodología del trabajo creativo.

Si el objetivo es conseguir trascender hay que empujar la idea o el proyecto hasta el final. Aprender a gestionarnos a nosotros mismos de manera creativa y completar exitosamente todo el proceso de desarrollo de un proyecto. Por tanto se debe:

  1. Superar el síndrome de idea en idea
  2. Organización y disciplina
  3. Aprendizaje de la gestión creativa.

Si el creativo cree en su idea y la trabaja de manera ordenada, las probabilidades de que logre su cometido se multiplicarán así como también las posibilidades de levantar una segunda idea. Es cierto eso que dicen que “cuando hace POP, no hay STOP”.

El reto debe ser desarrollar la constancia y, sobre todo, ser disciplinados. Aprender a gestionar nuestro tiempo, nuestras ideas y nuestras metas. Tener muchísima autocrítica, saber escuchar y poner el énfasis en los lugares que nos recomienden. No dejar nunca de trabajar para conseguir mejores resultado y hacer como siempre decía el maestro Picasso; «Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando».

Andrea Giannonne

CEO & Founder de Filmarket Hub

@Andrea_Giannone

Category: Industria

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Article by: Filmarket Hub