Las 4 Claves para Conseguir Amplitud en tu Historia Muchos guiones nos llevan a lo más profundo de un personaje y otros a lo más amplio de su universo

Un guión puede ser visto como un espacio tridimensional.

  • Duración: el tiempo que tarda tu historia en desarrollarse (escenas, páginas, minutos).
  • Profundidad: lo mucho que llegamos a elaborar los personajes o la premisa (personajes principales, secundarios y subtramas).
  • Amplitud: el potencial de tu historia de apalancarse en eventos e interacciones para crecer más allá de lo escrito (contexto histórico, tecnologías ficticias, dinámicas entre personajes).

En este artículos nos vamos a enfocar en la amplitud como un motor de creatividad para tu historia.

Ubica a tus personajes en una época

Si tu premisa no depende en primera instancia de períodos históricos, imagina cambiar a tus personajes de época. Cosas como el acceso a la tecnología (móviles, Internet, medios de comunicación) pueden crear obstáculos interesantes que le agreguen tensión a la historia y determinación a tus personajes.

The Conjuring [2013] puede ser considerada una película de género muy clásica. Pero al mover a sus personajes a una década diferente llegan nuevas tecnologías que le dan una textura diferente. Por el contrario, Sherlock de la BBC hace todo lo contrario, y enfrenta a un personaje clásico a las redes sociales y a la criminología moderna.

Puede sonar descabellado dudar sobre los cimientos de una historia al hacerla flotar en décadas o universos. Pero hacer este ejercicio te dará la seguridad que tu historia se desarrolla exactamente dónde y cuándo tiene que desarrollarse.

Define interacciones por debajo de las acciones

No dejes que una lista de eventos sean los que avancen tu historia. No todos los personajes actúan igual entre ellos. Las jerarquías de poder, backgrounds y situaciones hacen que un personaje no responda igual frente a cualquier interacción.

Puedes hacer que tu protagonista no se lleve bien con algún otro personaje para mostrar un lado más calculador de él. Multitud de ejemplos más. La única regla de oro es que todo sirva para avanzar la historia. Un ejemplo que me gusta bastante es aquel momento en Terminator 2 [1991] cuando Sarah Connor decide ir a México y visitar a la gente que la entrenó. Durante toda la película no la vemos bajando la guardia ni un solo segundo. Toda su órbita es escapar. Darle estos matices al personaje permite empatizar.

México en T2 sirve como un espacio contemplativo y un cambio de ritmo que está perfectamente justificado en el guión. Es ahí donde Sarah Connor se da cuenta que tiene que detener el Día del Juicio Final. No es una pausa gratuita.

Si sientes que tu personaje no tiene corazón, hazlo que se cruce con alguien que permita al espectador entender que sí lo tiene. Claro, siempre y cuando haga falta.

Pasa un día en el universo de tus personajes

Una vez que tienes claro dónde están tus personajes y cómo interactúan entre ellos, imagina a qué obstáculos pueden enfrentarse. Toda la saga de Harry Potter es un ensayo de 7 años de todo lo que puede salir mal en el instituto (de magia).

Pero más que imaginar, esta última parte es de investigar. Escribas lo que escribas, siempre va a haber alguien que sabe más del tema que tú. Pregúntale a los expertos cuáles son sus temores y los obstáculos que los acontecen día a día.

Patrick Rothfuss, escritor de El Nombre del Viento, vino a Barcelona hace un par de años. En su charla comentó cómo él tenía conocimiento de muchos temas técnicos sobre el funcionamiento del universo de su libro. Habló de tener muy claro cómo funcionan los impuestos, los precios de los productos y el poder adquisitivo de sus personajes. Lo tenía todo muy claro pero la mayor parte de esa información no llegó al libro.

Entender contextos permite aprender el alcance del poder y la voluntad de tus personajes. En una entrevista, George R.R. Martin respondió a la pregunta de qué no le había gustado de la primera temporada de Game of Thrones. Su respuesta fue la escena donde Robert sale de cacería y es herido por un jabalí. En sus palabras “el rey no sale a cazar así”. Según George el rey sale a cazar con caballos, tiendas de campaña, vino y es todo un viaje. Este evento no es narrado en la historia, pero George conoce las dinámicas y costumbres de sus personajes.

Recuerda todo lo que aprendiste

Tienes que separar tu investigación y los hechos de tu historia y la ficción. Tener pequeñas biografías de tus personajes a veces hace más daño que bien. Puedes tener docenas de apuntes sobre el color de ojos de tu protagonista, comida favorita y tono de voz, pero si estos apuntes no llegan al guión, no existen. Sé organizado.

Después de explorar, investigar y contemplar, queda lo más importante: escribir tu historia. Estas claves ayudan a generar valor de producción. Si cada secuencia es informada, planificada y justificada, tú guión no irá sino hacia adelante con cada página.

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Article by: Cristian Caroli