Nuevas formas de producción

La semana pasada tuvo lugar el 22è Festival de Cinema Independent de Barcelona (L’Alternativa) y desde Filmarket Hub os contamos nuestra experiencia.

El viernes asistimos a la 6ª Jornada de l’Alternativa Professionals, donde se impartió una charla en la cual se plantearon diversas cuestiones acerca de nuevas formas de producción. ¿Cómo se diferencian de las formas clásicas de producción? ¿Cómo ha afectado la crisis la industria del cine? ¿Cómo se está produciendo en Europa? ¿Cómo se está produciendo en España? ¿Cómo se relacionan producción y distribución?

El CCCB acogió las jornadas profesionales de L'Alternativa
El CCCB acogió las jornadas profesionales de L’Alternativa

A modo de introducción, se habló de un nuevo impuesto que entra en vigencia por aprobación en el Parlament de Catalunya sobre cuatro grandes multinacionales que deben ingresar de sus beneficios 20 millones de euros al año que irán dirigidos a la subvención de tecnología en espacios públicos culturales, a empleados del sector y a nuevas producciones (series televisivas, largometrajes, etc.). Este nuevo impuesto ayuda a nuevas líneas de recuperación de desarrollo de proyectos (partiendo del guión) mediante coproducciones, financiaciones y subvenciones. “En cuanto a procesos culturales, la cultura tiene las de perder, es la parte débil”. “Hay que plantearse: ¿Cómo dar presupuesto del sistema a proyectos con ideas que están fuera del sistema?”

En el primer bloque de intervención hicieron mesa redonda David Epiney, productor suizo y director de la productora Alina Film; Xavier Artigas, codirector de la polémica Ciutat Morta y fundador de Metromuster; Daniel Saltzwedel, productor alemán, y profesor de guión y financiación de cine en la Universidad de Cine Konrad Wolf, en Babelsberg.

Hasta no hace mucho, las grandes productoras se atrevían a compaginar proyectos enfocados a un futuro más taquillero con proyectos de carácter más personal, con más autoría. Esta simbiosis ha beneficiado siempre la pluralidad en el cine. Sin embargo, tras la crisis, quienes invierten quieren saber con antelación dónde irá a parar el producto y qué tipo de rentabilidad se le puede sacar. Para David Epiney la producción depende del tamaño de la película. Nos pone el caso del éxito de Une jeunesse allemande, un film político que pudimos ver en la sección oficial del festival, que, según él, es una película mediana que se aprovecha de la coproducción oficial de dos países con convenio. “Si quieres hacer algo independiente”, dice, “es mejor no hacer coproducciones. ¿Para qué hacer tu película más grande de lo que necesita?” Así que propone pedir subvenciones nacionales, aunque recuerda que puede dar lugar a conflictos burocráticos dados por el control de protección nacional, y es siempre un proceso de financiación más largo. Daniel Saltzwedel propone buscar los sitios adecuados de financiación para cada proyecto. Él, como productor, a los creadores que presentan sus proyectos les dice “Primero búscate una distribuidora, entonces estarás dentro del juego”. “En el momento en que la película se acaba, el dinero se acaba. No hay que dejar de producir”. Lo que nos viene a decir que, en momentos tan ambiguos, se reivindica todavía más la importancia de proteger la industria y no decaer. No obstante, se debe tener una perspectiva inicial de hacia qué tipo de consumidor queremos dirigirnos, dado que ello afectará a las características de la obra final. “Toda película necesita una estrategia de marketing.”

Con todo, la declaración de intenciones de Xavier Artigas daba un sentido más cercano a la situación actual de nuestro cine. Definió Ciutat Morta como una mala operación: sin un buen planteamiento previo, el presupuesto fue únicamente 5.000€ sacados de un crowdfunding. El ICEC e ICAA rechazaron sus dossieres, probablemente por el carácter político de crítica al sistema que tiene la película. ¿Cómo se puede vender un proyecto así? “¿Qué pasa con la audiencia que no sólo busca entretenimiento? La financiación pública se rige por criterios comerciales. Las películas no son rentables”. Mejorar el criterio cultural del cine en la sociedad española sería la solución. Un presupuesto tan bajo supuso numerosas dificultades, como que el equipo humano no cobrara por su trabajo y que no haya habido presupuesto para la difusión. A partir de ahí, descubrieron la nueva propaganda: tuvieron un gran apoyo del medio periodístico independiente La Directa; apoyo de personas afiliadas al 15M, sensibilizadas con el mensaje; apoyo de las PornoTerroristas; y sustituyeron la publicidad convencional por las redes sociales. Hicieron viral una fotografía retocada por photoshop del cartel oficial en gigante en el Festival de San Sebastián, cual blockbuster publicitado. Se apropiaron de un cine abandonado propiedad del Grupo Balañá para exhibir la película. Toda esta campaña hizo aumentar la expectación en la audiencia, hasta llegar al 20% de share conseguido en la emisión de la cadena pública TV3. ¿Pero cómo convencer a una productora de que tu película puede llegar a verla un millón de espectadores en una sola emisión?

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La filosofía de Metromuster es clara: Ciutat Morta es libre de copyright, apostando por la obra social compartida, por un cine militante. “Nos gusta la autogestión, sabiendo que no podemos alcanzar a ayudas públicas”. Si bien ahora con el propósito de conseguir un presupuesto real. En el próximo proyecto hablarán sobre la muerte de un sudafricano en un CIE, y ya han conseguido cooperación de entidades como DESC o Amnistía Internacional. DESC ha dado 20.000€ a cambio de un trabajo puntual relacionado con la temática del proyecto, un vídeo promocional. Ideas que surgen de la necesidad de seguir realizando cine. “El dinero público para cine no debería plantearse como una industria rentable. Europa no debe imitar el modelo de Hollywood.” “Hay que preservar un tipo de cine que es único a nivel mundial, porque lo comercial se puede hacer en cualquier lugar.”

A modo de conclusión, nos parece interesante transcribir cómo Mar Coll definió su trayectoria como cineasta en el simposio del pasado jueves ¿En qué (no) se está convirtiendo el cine?. Su primer film surgió en el momento en que la ESCAC hizo colaboraciones con productoras para promover a sus estudiantes licenciados. Dado el éxito, cuatro años más tarde se estrenó su segundo largometraje, pero se vio afectado en taquilla por la bajada de espectadores en salas en 2013. Ahora ha realizado un cortometraje gracias a Movistar+, y se plantea empezar una mini serie producida por la compañía, englobada en un proyecto ambicioso que pretende competir con Netflix produciendo obras hechas por autores reconocidos. Porque, al fin y al cabo, nada impide encontrar los medios necesarios para un cineasta que lo que desea es crear.

Ariadna Solera & Alba Fernández

Category: Festivales y Mercados

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Article by: Ariadna Solera