Piensa en grande

¿Estás poniendo en marcha un proyecto? Piensa en grande. Da igual que lo que tengas entre manos sea un corto, una webserie o un largo. Piensa en grande. No te hablo de presupuesto, te hablo de una actitud. Piensa en grande. Entiéndeme. No te pido que saques las cosas de contexto. Cada proyecto es diferente, cada guion necesita unos recursos determinados y muchos factores y circunstancias, más allá de tu motivación, marcaran la dimensión del proyecto. No te hablo de perder el norte y sobredimensionar tu proyecto. Te hablo de pensar en grande. Y te pondré un ejemplo.

Situémonos. Perú, año 2013. Hasta ese momento las películas peruanas más taquilleras de la historia habían sido “La fuga del chacal” (1987) con 980,000 espectadores, “Pantaleón y las visitadoras” (1999) con 635,137 espectadores y “No se lo digas a nadie” (1998) con 475,812 espectadores. Un panorama poco motivador para los productores locales que veían como proyectos hollywoodenses alcanzaban cifras muy superiores. De hecho, el récord lo ostentaba “La era de hielo 4” con más de dos millones de entradas vendidas.

Por aquel entonces, Miguel Valladares, un joven de tan solo 29 años que hacía algún tiempo ha puesto en marcha Tondero, su propia productora, se ponía manos a la obra para convertir en película un monólogo del conocido actor Carlos Alcántara, que ya llevaba varios años representando en teatro con un gran éxito de público. La película, al igual que el monólogo, se llamaría “Asu Mare” y la dirigiría Ricardo Maldonado, director novel en cine pero muy reconocido en el mundo de la publicidad. A priori el reto no parecía fácil, y desde luego era imposible que sospecharan el éxito que la película iba a tener en taquilla. Pero si tenían claro una cosa: si querían tener unos resultados distintos de los que tradicionalmente cosechaban las películas nacionales, debían plantear el proyecto de manera diferente y empezar a pensar en grande. ¿Por qué no?

Hace unos días tuve el gusto de tomar un café con Ricardo Maldonado, con quien trabajé durante los últimos dos años y medio en Cine 70 Films, y volvimos a hablar de “Asu Mare”. Me contaba cómo desde el primer momento tenían claro que debían afrontar el proyecto desde una perspectiva más ambiciosa de lo que se venía haciendo tradicionalmente. «Lo importante es que nos trazamos un porqué. Nuestra principal motivación no era querer hacer una película sobre un actor conocido y ganar mucho dinero en el proceso, sino que nos autoconvencimos desde el comienzo de que lo que estábamos haciendo era iniciar un nuevo capítulo en la historia de la industria del cine peruano, y así figuraba en todas nuestras presentaciones, porque era la única manera de dar el siguiente paso». Hasta ese momento en Perú, casi todas las películas se financiaban básicamente a través de las ayudas que otorga el Ministerio de Cultura basándose en criterios culturales. No era el caso del guion puramente comercial de “Asu Mare”, y la necesidad les llevó a inventarse una nueva forma de hacer cine. Si querían hacer la película que querían hacer tenían que cambiar el chip.

Filmar “Asu Mare” costaba 750.000 dólares. Quizás pueda parecer poco, comparado con los presupuestos que se manejan en otros países, pero en Perú hablar de ese presupuesto era hablar de la segunda película más grande hasta la fecha en el país. Había que enfocarlo de otra manera. Por eso para financiar la producción, propusieron diferentes alianzas comerciales a grandes marcas que participaron de la producción de la película a cambio de un paquete de beneficios que incluía product placement, branded content y branding. Toda una novedad en el país, donde hasta el momento las marcas solo había hecho pequeños patrocinios a algunas películas, a menudo pagado en especies con pasajes de avión o comida para el rodaje. Nunca con este nuevo enfoque de alianza comercial.

Si haces algo, hazlo bien. Solo es eso. En la medida que tú mismo te reprimas y te propongas hacer un proyecto más pequeño de lo que deberías o realmente sabes que podrías, por miedo al fracaso, porque nunca se ha hecho así o simplemente para entrar dentro de un determinado presupuesto, las consecuencias van a ser directas. Como si se tratara de un dominó, las opciones de comercializar bien tu film cada vez se harán más pequeñas, las posibilidades que tienes de repercutir en el mercado y en la audiencia se harán más pequeñas, y así sucesivamente. Es una decisión que está en tu mano tomar. Ricardo me comentaba «justamente lo que yo más celebro es la filosofía de Miguel Valladares como productor. Es algo que le diferencia de casi todos los productores con los que me cruzo que siempre me dicen “caramba, hay que hacer esto más pequeño porque no tenemos los medios para sacarlo adelante”. Miguel es exactamente lo contrario. Siempre tiene las agallas de agarrar y preguntar ¿cómo hacemos esto más grande? ¿Cómo creamos más impacto? ¿Cómo hacemos que esto llegue más lejos?». Esa es la actitud.

Que algo siempre se haya hecho de una misma manera no quiere decir que no haya otra forma de hacerlo. “Asu Mare” se replanteaba muchas cosas a nivel de producción y fue pionera en muchos aspectos. Por ejemplo, hasta la fecha ninguna película peruana se había planteado hacer un estudio de mercado previo, ni una campaña de marketing tan potente, ni una alfombra roja tan ambiciosa, ni había salido con tantas copias el día del estreno. Imagino que los productores hasta entonces pensarían: “Eso solo se lo pueden permitir las películas extranjeras” ¿Pero por qué? ¿Quién lo dice? No tengas miedo. Aunque pensar en grande y ser valiente nunca es fácil. «Antes del estreno, durante los meses de producción, hubo muchísima resistencia y nos encontramos a menudo a gente que nos decía que así no se hacía cine».

Finalmente la taquilla les dio la razón y la película se convirtió en un fenómeno social que reescribió la historia del cine comercial peruano. Lograron romper todos los récords. Con 3 millones 37 mil 270 espectadores, “Asu Mare” se convirtió no solo en película peruana más vista de todos los tiempos, si no en la película más vista de toda la historia en Perú. Dos años más tarde, en 2015, la secuela “Asu Mare 2” volvía a romper todos los récords al terminar con un box office de 3 millones 38 mil 775 espectadores. Lo habían vuelto a conseguir.

Pero sobre todo, lo verdaderamente motivador de este caso es que el modelo de negocio que inició “Asu Mare”, ya no es único a “Asu Mare” ni a Tondero. Con más estrenos que nunca, el país está viviendo lo que muchos han llamado el “boom del cine peruano” y es evidente como muchas de estas producciones surgen a raíz de esa idea que “Asu Mare” materializó. Esa idea de poder hacer un cine nacional mucho más ambicioso. Películas que se plantean las cosas desde otros puntos de vista, preocupados por hacer un esfuerzo comercial importante y planificar una buena campaña de marketing. Cosas que antes nadie se planteaba y ahora si se están haciendo. Algo muy positivo, que al mismo tiempo, obliga a todos a pensar cada vez más y más en grande. Y eso solo puede traer cosas buenas para la todavía hoy pequeña industria audiovisual peruana.

Está claro. Solo hay una opción. Piensa en grande.

 

 


 

SOBRE EL AUTOR: Rodrigo Espinel

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA Internacional y Master en Administración de Culturales, a lo largo de su carrera Rodrigo Espinel ha participado en la producción de diversos proyectos de televisión, publicidad y cine tanto en España como en Reino Unido y Perú. Además es autor del blog especializado ProduccionAudiovisual.com

 

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