Sitges Pitchbox Interviews: Roger Delmont

Con una trayectoria que abarca desde la actuación hasta la dirección pasando por la escritura, Roger Delmont pitcheó en 3rd Pitchbox uno de sus proyectos; Kintsukuroi. Película que cuenta con la participación de actores y actrices como Inma Cuesta o Miquel Fernández.

Con varios proyectos bajo el brazo, Roger Delmont nos explica cómo nació Kintsukuroi, su paso por 3rd Pitchbox, su experiencia en Filmarket Hub y su carrera hasta la fecha.

¿Cómo surgió el proyecto?

R.D: El proyecto nace de una fascinación por los sueños y sus significaciones oníricas, en sus coincidencias mágicas con nuestra vida real, en los misteriosos mensajes que nos manda el inconsciente. Hay suficiente misterio en este poder que todos tenemos cuando dormimos, como para hacer una historia. Y, a la vez, “tener un sueño” en el argot mundano, “tener una ilusión u objetivo” me parecía una metáfora bonita para mezclarla con un relato de ciencia ficción, donde todas las imágenes y los sueños que aparecen tienen una significación onírica para que nuestra protagonista alcance su objetivo en la vida.

¿De qué trata?

R.D: La historia muestra la vida de Fiona en su intento por encontrar su lugar en el mundo. A través de una premisa de ciencia ficción se verá embarcada en un viaje personal de reencuentro consigo misma que la pone contra las cuerdas y la obliga a abrir los ojos, dándose cuenta de que se había resignado a una vida común, a una relación con su chico que está estancada, y atada a su trabajo y hasta a su propia madre. Fiona tomará consciencia de la ataduras que la anclaban a una vida gris. De la mano de esta premisa mágica, Fiona entrará en contacto con la raíz de sus sueños y, en el camino, no sólo se encontrará a sí misma sino que además conocerá a su amor verdadero. Hasta ahí puedo leer… Soy algo críptico para no contarlo del todo, mejor leer el guión o ver la peli. Quédate con eso: triángulo amoroso, sueños y ciencia ficción.

Cartel de Kintsukuroi
Cartel de Kintsukuroi

Profesionalmente, ¿cuál ha sido tu recorrido?

R.D: Llevo desde los 16 en este mundillo. Tengo 41 ahora (trago saliva). Comencé como actor y trabajé durante muchos años en Madrid. Aunque desde mis comienzos siempre tuve pasión por escribir y un día poder dirigir. Mi primer guión, que escribí junto a otro guionista, y del que me sentía muy orgulloso, se llamaba (se llama) la Biblia Negra, pero cometimos el error de venderlo con unas condiciones de reescritura que eran absurdas y pecamos de prisa, así que no quedé satisfecho con el resultado final… con el tiempo uno aprende que NO TODO VALE. Total, el guión fue terriblemente desvirtuado, y la película pasó sin pena ni gloria por las salas. Con eso aprendido dejé la actuación (por eso de “quien mucho abarca poco aprieta”) y me fui a graduarme en dirección de cine a Nueva York, primero en la NYFA y luego en el City Collage. Después volví a Madrid pero con la promesa personal de no ir a vender ningún otro guión hasta que no me sintiera al cien por cien preparado para dirigirlo. Y ahí comencé una etapa como ayudante de dirección en publicidad y después como montador. Volví a Barcelona para hacer mi propia serie llamada “A pera picada” que fue la primera serie estatal hecha en exclusiva para dispositivos móviles, producía tv3. Después seguí con el montaje de películas como “Morir en 3 actes” o en programas como el G20 para Tele 5. Después de escribir y trabajar en varios pilotos dejé la tele aparcada para centrarme en mi pasión, el cine. Y entonces comencé a mover mis proyectos. Escribí “Raíces” un thriller de terror patrio como nos gusta definirlo a mi coguionista y a mi.

Otro de mis proyectos, el más personal “Por una nube” fue nombrado uno de los cien guiones más interesantes del 2015 por el Capital Fund Competition en Hollywood. Luego vino la escritura de “Kintsukuroi”, un proyecto muy ambicioso que estoy loco por rodar. Y luego vino “La llave de la felicidad” un drama romántico en la ciudad de Barcelona que en este momento está en manos de Full Emotions en coproducción con Wonder Wold Pictures en vías de hacerla realidad.

¿Cuál ha sido el recorrido de Kintsukuroi?

R.D: Kintsukuroi pasó por el 3rd pitching de Filmarket y espero poder traducirlo al inglés para buscarle más pretendientes fuera dado que es una película fácilmente erigible con otro país en coproducción. Esa es la intención.

¿Cómo ha sido tu experiencia en Filmarket Hub?

R.D: Filmarket me parece una iniciativa necesaria. De hecho cuando lo conocí me metí de cabeza porque creo mucho en el proyecto. Los guionistas vivimos en la sombra (la sombra de la atención, de la notoriedad y del respeto-al menos en España-). Trabajamos muchísimo y tardamos muchísimo más en ver un recompensa. Después de escribir toca hacer dossiers. Buscar cartas de compromiso (que ensalzan el ánimo pero dudo que sirvan para mucho).Prepararse pictchings. Dejarse el dinero en impresiones y en encuadernaciones, en canutillo por favor y la portada a todo color… Y lo que pasa mayormente es que los productores, cuando vas a una productora, ya tienen su red como para escoger el proyecto que, tú como desconocido, les dejas en la mesa de la chica o chico de recepción. Es harto difícil. Como decía recientemente Juanma Bajo Ulloa, “el cine en España no se basa en la meritocracia sino en el mamoneo”. Y eso lo hace aún más complicado. Así que iniciativas como las de Filmarket son valiosas y muy bienvenidas para todo el colectivo de guionistas.

Define Kintsukuroi y qué crees que hace este proyecto especial

R.D: La historia es un relato romántico de ciencia ficción con una clara ambición internacional.

Como te decía antes, este proyecto se ha escrito cuidando muchísimo la simbología de las imágenes que aparecen (que no son pocas). Visualmente será muy potente. Es una historia que pide un explayo especial en la fotografía, no en vano sucede entre España y las Islas Lofoten en Noruega (y esto no es gratuito) quién no soñaría en estar ahí -si no lo conoces googéalo-, además es uno de los sitios más recomendados para ver las auroras boreales, un hecho de la naturaleza de puro ensueño. El triángulo amoroso entre los protagonistas es una historia hermosa, emotiva y muy humana, pero sobretodo, es muy rica emocionalmente, nada de cursilerías. Es un relato pensado para los sentidos pero también para trasladar un mensaje muy claro: persigue tus sueños y te encontrarás a ti mism@.

¿Qué aspectos crees que debe uno prepararse más para un pitching de estas características?

R.D: Ante todo trabajarse el tema de los nervios. Tratar de ser lo más conciso y menos enrevesado posible. Y tratar de ver al público como si fueran tus amigos a quienes le cuentas tu “idea para peli”. Es necesario, creo yo, que se vislumbre la pasión que tienes por tu historia, eso es escencial, si no te ven fascinado por lo que cuentas ¿cómo pretendes que otros se fascinen si tú no lo estás? Pienso que es lo primordial que se vea eso. Claro está que esto del pitching también tiene algo de tramposo puesto que puedes ser un gran escritor pero un pésimo orador. Pero esto se está levantando como el casting del guionista y habrá que comenzar a aprender, digo yo.

¿Cómo consideras que fue tu pitch?

R.D: Fue bien. Me sentí nervioso pero mucho mejor que otras veces. Pero siempre se sigue afilando en cada nueva edición. Es difícil distanciarse de los nervios porque es algo importante para ti y no pensar en lo que te juegas es difícil. Pero creo que se entendió bien.

¿Cómo debe uno enfrentarse al networking?

R.D: Hay que ser uno mismo, son gente hablando con gente. Hay que ir sin vergüenza y ponerse a hablar. Al fin y al cabo estás rodeado de gente que le gusta el cine igual que a ti, algo de qué hablar tienes digo yo. Cómo entrarle a un productor es más fácil que con un “estudias o trabajas” en un bar de copas. Sencillamente le hablas de cine y de ahí, lo que surja.

¿Cómo fue charlar con productores?

R.D: Bien. Fue una sesión bastante agradable. Como te digo en la pregunta anterior al final acabas hablando de cine, de lo que haces, de lo que hacen, de cómo está el sector. Al final muchos productores se lanzan y confían porque lo primordial es el trato, si hay feeling en el sentido de que ven que hay cierta conexión en la forma de trabajar, será más fácil que te pidan un guión. Al fin y al cabo si se lanzan con uno de tus proyectos deberán tratarte durante bastante tiempo, por eso es normal que la primera criba sea la personal. Si tienes un gran guión pero te ven como un tío intransigente, difícil o impertinente dudo que se interesen. Por eso insito en que uno trate de ser uno mismo… a no ser que seas un tío intransigente, difícil o impertinente, entonces tendrás que fingir todo lo contrario.

¿Qué fue lo que más te sorprendió de Pitchbox?

R.D: Me gustó la preparación, el mimo con que lo organizáis y la piña que se hace con los compañeros.

¿Qué fue lo que más destacarías de tu paso por Pitchbox?

R.D: Conocer gente y, como digo, el contacto con los compañeros. El compañerismo que se crea es muy bonito. Al menos personalmente me vi reflejado un poco con todos los demás y fue una inyección de moral, todos pasamos por los mismos problemas y contratiempos.¿Recibiste solicitudes de guión o interés por parte de productores?

R.D: Recibí varias solicitudes para este y ya de paso para otro proyecto.

¿Has seguido en contacto con productores que conociste en Pitchbox para otros proyectos?

R.D: Sí. Estoy trabajando en una nueva versión de uno de mis proyectos para una productora que conocí en el Pitching.

¿Qué crees que aportan eventos como Pitchbox a la industria?

R.D: Contactos, contactos y más contactos. Y personalmente ampliar mi tejido social en el mundillo.

¿Qué conclusiones te llevas de Pitchbox?

R.D: Hay que seguir haciendo industria y que al final se vea que sin partitura no hay música, pues con el cine igual. Como decía Billy Wilder: “No se puede hacer chocolate con cacas de paloma”. A ver si el cine en españa aprende de Billy.

¿Que consejos darías a una persona que va a participar en Pitchbox?

R.D: Trabaja, prepárate de lo lindo y confía en tu historia. Un buen guión debería encontrar el camino.

Category: Talent

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Article by: Marc Agues