“The girl from the song”, rodar en Burning Man

Si como productores, un director novel se nos presentase con un proyecto de largometraje que abarca una historia de amor que tiene que ser rodada sí o sí en el Burning Man, probablemente lo tacharíamos de inviable, descabellado e imposible. Pero si, salvando las distancias,  los productores de “Fritzcarraldo” (Werner Herzog, 1982) o “Apocalypse Now” (Francis Ford Coppola, 1979) hubiesen rechazado esos dos proyectos por las mismas razones, ahora no tendríamos algunas de las obras maestras más ilustres y arriesgadas de la historia del cine.

A Ibai Abad, director de The girl from the song– una producción de ESCAC Films con Mayo FilmsUniversity of Nevada Las Vegas, Regents University y Berklee College of Music Valencia – le habrán dicho mil veces que su película era irrealizable, pues rodar en el Burning Man no solo era difícil a la hora de conseguir la autorización requerida, sino que las condiciones en medio del desierto de Nevada no eran ni las mejores, ni tan solo las más idóneas para poder rodar cualquier película. Cualquiera que hubiese oído hablar del proyecto, habría dicho que era completamente inviable. Hace ya un par de semanas que Ibai ha vuelto del mismísimo Burning Man junto a todo su equipo a Barcelona después de rodar, de manera muy satisfactoria, durante aproximadamente dos semanas. Sí, aquella película inviable, descabellada y sobretodo, imposible.

Ahora, en plena fase de montaje y con la mente aún divagando por el desierto de Nevada, el director nos cuenta en la siguiente entrevista cómo fue el difícil y riguroso proceso de producción (cuya responsable es Marta Rodríguez Coronill), el origen del filme y algunos de los problemas que fueron surgiendo a medida que se realizaba la película. Aunque aún le falta por rodar algunas escenas en Londres, una vez superada la parte más difícil, Ibai aplica una frase de la película “Gattaca” (Andrew Niccol, 1997) para resumir su filosofía de rodaje: No dejes nada para la vuelta.

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Article by: Joan Pàmies