Vete al infierno, Drácula

Cómo el método HartChart nació de una crisis creativa


Os traemos una de las lecciones que aprendió el gran guionista James V. Hart a lo largo de su carrera y en particular el impacto que tuvo en él la producción de Drácula. Hart lleva 40 años en la cúspide de la industria cinematográfica. Ha trabajado con figuras icónicas como Francis Ford Coppola, Steven Spielberg, Robert Zemeckis y Carl Sagan.

Las lecciones cruciales que aprendió con cada uno de ellos le han ayudado a formarse como escritor y le siguen influenciando. De hecho, esas experiencias, trabajo y conocimiento le ha llevado a crear una metodología de trabajo que ha trascendido a su carrera como guionista.

EL NACIMIENTO DE UN NUEVO MÉTODO

Su método está construido alrededor de diez preguntas (esenciales y extras), momentos cruciales (indicaciones) y una herramienta de story mapping (HartChart app), todos elementos esenciales para crear narrativas impulsadas por personajes y basadas en una estructura sólida.

Tres de estas preguntas nacen de su experiencia trabajando con Francis F. Coppola. En 1992, Drácula, de Bram Stoker al fin estaba en la sala de montaje tras 15 años de revisiones, denegaciones y fracasos. Pero de rpente James Hart recibió una llamada a medianoche del director:

La proyección previa había sido un fracaso y el estudio estaba entrando en estado de pánico. Francis me pidió – o me ordenó amablemente – viajar a San Francisco. Odiaba la película, odiaba el guion, me odiaba por haberlo escrito, odiaba el elenco, al estudio y quería enseñármela para demostrarlo.

Al día siguiente quedamos en el Zoetrope de la calle Kearny de San Francisco. Me acompañó hasta la sala de proyecciones del sótano, la sala del Padrino, con sofás de cuero, cigarrillos, vino y brandy, y dos mujeres que únicamente hablaban rumano y se aseguraban que estuviese cómodo.

Francis tenía razón. Durante 2 horas y 10 minutos me tragué la mayor mierda pinchada en un palo que había visto en mi vida. Me sentía comatoso, destrozado, borracho y furioso. Y reaccioné como él: ‘Te odio, odio el guion, odio los actores, al estudio, me odio por haberla escrito…’

Y entonces, con mucho entusiasmo me contó la historia del guion que yo creía haber escrito y la película que creía que FFC había dirigido a partir de los dailies que había visto y de lo que había presenciado en el set durante la producción. Llegaba un poco tarde, estábamos a menos de cuatro meses de su lanzamiento.

James V Hart

Coppola lo invitó a la sala de montaje la semana siguiente, donde revisaron cada escena, cada elemento descartado, etc. en servicio de la narrativa que Coppola había pitcheado y el guion que habían filmado. Revisaron el guion de rodaje con el material disponible en la sala de montaje. Escribieron nuevas partes, inserts, tags, inicios y finales de escenas para la narrativa que, por alguna razón, no habían corregido en las etapas de producción y rodaje.

El director convenció a un nuevo estudio para juntar de nuevo al elenco. Rodaron estas revisiones narrativas con el fin de rodar un final satisfactorio para la audiencia (y recuperar parte de los costes sustanciales de producción).

Hecho esto, Coppola mostró el corte mejorado a George Lucas y Mike Mignola, un dibujante de novelas gráficas emergente por aquel entonces, autor de Hellboy. Lucas acertó en el problema que aún tenían con el final. No se habían respetado las reglas establecidas en la narrativa de cómo matar a un vampiro; la forma correcta era cortar su cabeza y su corazón y, seguidamente quemarlos. Que era precisamente lo que Van Helsing y sus cazadores de vampiros le hicieron a Lucy en la película. Las reglas estaban ahí, en la pantalla. Por lo que, para que Mina acabara con Drácula, tenía que cortarle la cabeza con el cuchillo Bowie que le había clavado en el corazón.

Eso implicaba volver a traer a Winona y Gary para filmar esos nuevos momentos necesarios para completar la narrativa. El problema era que, Gary y Winona no se soportaban desde la segunda semana de rodaje. Ni siquiera podían estar juntos para la sesión de fotos promocionales con Albert Watson.

Recuerdo a Coppola llamándome con esta propuesta-

“¿Crees que podemos traer de vuelta a Winona para que le corte la cabeza de Gary esta vez?”

Le contesté “Será la única forma de convencerla.”

“Francis Ford Coppola dirigiendo” by Guillermo Tomoyose is licensed under CC BY 2.0

La maestría y ejecución de Coppola no tenía costuras. En el clímax del film, cuando Mina decapita a Drácula y lo libera, había planos cortos, medios, picados filmados con un año de diferencia. Lo mismo ocurrió con otras piezas de la narrativa que Coppola capturó y editó finamente en el último corte. Drácula de Bram Stoker se estrenó en octubre de 1992 con un récord de 32 millones y recaudó 215 millones en todo el mundo con un presupuesto de 40 millones de dólares. Fue la novena película más taquillera de ese año. 

La pregunta que me perseguía era que cómo era posible que los errores e insuficiencias del guión no surgieran hasta llegar a la sala de montaje en su etapa de posproducción. Tenía que haber un método, una herramienta o un programa que utilizar en las fases de desarrollo para identificar y corregir estos errores CREATIVOS de magnitud CRÍTICA. Si no existía, era de crucial importancia buscarla.

Estaba determinado a encontrarla, robarla o crear un método, una herramienta, una filosofía que cumpliera ese fin en la fase de desarrollo y poder corregir problemas antes de entrar en producción.

Sin lugar a dudas, film de bajo presupuesto no cuenta con los medios para reunir de nuevo al elenco y equipo técnico años después para volver a rodar como lo había hecho Coppola. Cineastas independientes matarían por ahorrarse el coste y el tiempo, durante el rodaje y en post-producción, por tenerlo todo resulto sobre el papel.

Mientras me hacían mi revisión cardiovascular anual, me fijé en el gráfico de que medía mi pulso en el electrocardiograma. Le comenté a mi cardiólogo que estaría bien conectarme cuando veo una película y ver cómo afectaba a mi corazón todo lo que veía y experimentaba .

Entonces tuve una epifanía: ¿Podría medir/prever el latido del corazón de los personajes mientras escribía y analizaba su trayecto emocional en un gráfico como mi electrocardiograma?

TRES PREGUNTAS MÁGICAS

Para establecer esto metódicamente y técnicamente, encontró la clave en una de sus conversaciones con Coppola: las tres preguntas mágicas a hacerse y contestarse de los personajes antes de escribir el guión.

  • ¿Quién es el/la/los personaje(s) principal(es) y qué es lo que quieren? (nota: lo que necesitan es otra pregunta)
  • ¿Cuáles son los obstáculos a los que deben enfrentarse y superar para obtener lo que quieren?
  • Finalmente, ¿el/la protagonista obtiene lo que quiere o no? ¿Es bueno o no para ellos? [es decir, ¿obtuvieron lo que en el fondo necesitaban?]

Hart entendió que al contestar estas preguntas sobre el personaje principal de toda narrativa, la encaminaba hacia una narrativa en tres actos (ó 7 ó 10) conducida por el personaje, en vez de impulsada por la trama. La trama dejará de estar impuesta por el autor en pos de las emociones de los personajes, sus deseos, ansias y necesidades, que serán la ingeniería de la historia. El autor no te empujará hacia el clímax, serán los personajes los que te llevarán de la mano por la historia.

Este ha ganado popularidad entre autores y guionistas en Europa, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Brasil. Al igual que en el taller de Austin Writer’s Ranch, donde se le bautizó como HartChart. La presentación de HartChart en el Austin Film Fest fue uno de los highlights del AFF de estos últimos diez años.

LA HARTCHART APP

El desarrollador Guy Goldstein, creador del programa WriterDuet, que había asistido en 2015 al evento de AFF, le propuso desarrollar la HartChart app, una herramienta online de guión que reuniese la metodología en la que James había trabajado durante varios años. Así, cualquier guionista podría electrocardiografiar sus historias, y con ello crear nuevos gráficos disponibles desde sus iPads, ordenadores o móviles.

La versión de Guy de HartChart está disponible aquí www.hartchart.comAhora escritores, directores, actores, autores o editores pueden visualizar el trayecto emocional de sus personajes en una sola imagen.

Recuerda que eres el creador, no el director. Tú creas trabajo. Nadie en la industria se pone manos a la obra hasta que escribas “FIN”.

Continuará…

Category: HerramientasTraining

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Article by: Filmarket Hub